viernes, 8 de enero de 2016

Bodegas Toro Albalá Eléctrico Pálido 3 Fases.




La curiosa bombilla que envuelve este fino en rama de Bodegas Toro Albalá sirve con gratitud a aquella teoría que relaciona originalidad y ganas de llegar al consumidor final.
Fundada en el lejano año de 1922 y desde los suelos con carbonato cálcico de la legendaria finca La Noria surge este fino en rama, bajo la dirección enológica de Antonio Sánchez Romero.
El Eléctrico es un vino blanco estabilizado y sin filtrar, basado en los argumentos de la uva Pedro Ximénez y en una crianza según el legendario sistema de criaderas y soleras, pincelando en copa parada un cromatismo amarillo pajizo brillante, con un despliegue aromático que envía recuerdos de frutos secos, con una segunda instancia en la que abunda un punto floral que evoca la camomila, con una cama de fondo que expresa sensaciones de levadura, finalizando con un perfume de salinidad muy habitual en este perfil de vinos blancos de esa zona de Andalucia. Boca plena en frescura, tiene los retornos de un fino en rama bien definidos pero siempre desde un punto de vista más contenido, diría que en algunas fases de la cata y sin esconder su fundamento, pasa por un vino blanco seco sin identidad definida. Lo que más me ha gustado de este Eléctrico es la nota de amabilidad que ensalza durante el paso, la boca se regocija con una triangulación de fruta, acidez, salinidad y fino amargor final esbozan una capacidad gustativa correcta, trazada con amabilidad y sin excéntricos giros.
Fluidez y buen alcance final, con la retronasal hablando de almendras, piñones y nueces, nota de levadura, pétalos florales amarillos y un final que se prolonga gracias a un efecto salino pleno en personalidad.
Lo califico entre recomendable y muy recomendable.

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