sábado, 23 de enero de 2016

Bodegas Corral Don Jacobo Gran Reserva 1998.





Durante la celebración de la DWCC 2013 en sede del Rioja Fórum de Logroño me topé por vez primera con esta referencia de cuantas Bodegas Corral defiende en el mercado. Un Gran Reserva, vino tinto de la denominación Rioja, que en aquella añada 1996, me resultó elegante y aterciopelado, con una brillantez noble en la fruta digna de aplauso. No para menos, mi calificación fue de entre muy recomendable y más que muy recomendable. Incluyo un enlace a aquel aserto que publiqué en este blog con fecha 15 de Noviembre de 2013. http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2013/11/bodegas-corral-don-jacobo-gran-reserva.html
Algo ha llovido desde entonces y con la aportación desinteresada de la bodega navarretana y más en concreto de su gerente, Carlos Rubio, incluyo hoy en esta entrada mis conclusiones al respecto de la edición de añada 1998 de idéntica referencia.
Elaborado con una conjunción varietal de las castas tempranillo, mayoritaria al ochenta y cinco por ciento, garnacha y graciano, estas dos ocupando la cantidad restante, estamos ante un Don Jacobo cuyas dos principales virtudes residen en equilibrio y estructura, la primera de ellas trazada desde los cánones de la buena tradición de Rioja y la segunda bajo el prisma de quien bebe de la copa y obtiene durante el ejercicio de cata y degustación unas señales evidentes de que el vino cuida los tiempos, sin sobresaltos, con ese estilo que llega desde el fondo de la copa hasta los sentidos de quien tiene frente a si. Embotellado con fecha de Abril de 2007 y acreditando un periodo de maduración en barricas de madera de roble de treinta y dos meses.
Tiene en copa parada una expresión cromática rojo picota con reflejos grana y rubídeos, estos en clave insinuante, buen brillo y presencia de lágrima abundante en las paredes de la copa, afianzando en su aproximación olfativa recuerdos de fruta roja en sazón y ligeramente confitada, por momentos me trae recuerdos de flores rojas aunque con brevedad expresiva, deja espacio para lácticos y especiados dulces y finaliza con credenciales de mérito que conjugan retornos de fragancia balsámica y tostados, conduciendo estos a reflexiones cafeteras y de algún fruto seco.
Boca altiva y equilibrada, con los pasos en el avance que se dan con certera rotundidad, marca los tiempos de cata con esmero, anotando una buena traza de acidez, frescura y ninguna evidencia secante, armando unos taninos maduros y pulidos y una buena sensación de persistencia. La tempranillo colosal abraza el paladar, aunque garnacha y graciano aportan su sello, esa golosura y ese brillo de acidez sabrosa que equilibran el conjunto. Es uno de esos vinos que acreditan las diferencias de añada a añada, y de tiempo al tiempo, aquel 1996 catado en su momento de mayor plenitud, este 1998 analizado desde la seguridad de estar delante de un vino que aún tiene una pequeña porción de tiempo adicional por delante hasta lograr el instante culminante de su personalidad, pero al mismo tiempo sabiendo de él, que es un vino que sin lugar a dudas la alcanzará.
¿Qué creo personalmente de este Don Jacobo Gran Reserva, en lineas generales?. Que sigue los cauces de los legendarios vinos finos de Rioja y que ya es cuestión de gustos y conocimiento, saber cuando hay que proceder al descorche. Yo por ejemplo lo armonicé con un buen solomillo en la comida del día de Reyes, y aunque es cierto que mantengo mi idea de que podría haber aguantado más tiempo de guarda para lograr su total punto de gloria, lo cierto es que me aportó unos bellos instantes de satisfacción y que pude apreciarlo en toda su extensión.
La retronasal me envía evocaciones de cerezas y ciruelas rojas en sazón, con esa nota acompotada que progresará, esos tonos especiados dulces evolucionando y una sabrosa nota final que abraza balsámicos, lácticos y tostados, de los que surgen memorias torrefactas y de frutos secos.
La madera bien equilibrada siempre socorriendo a la fruta, lo califico en esta añada 1998 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
La elegancia en el mundo de las catas se llama terciopelo.

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