viernes, 15 de enero de 2016

Bodega Corona de Aragón Crianza 2011 / Vino Solidario Fundación Down Zaragoza.




 downzaragoza.org

Hoy detengo mis pasos de catador y escritor de vinos en un hermoso lugar en donde la inocencia y la esencia humana cobran un brillo propio, a veces tan desconocido como minusvalorado. Quienes contamos en nuestras familias con un miembro que acredita síndrome de Down, sabemos que detrás de las malas informadas creencias populares se esconde un alma pura, uno de esos seres que llenan de luz nuestras vidas, aportándonos cariño, esa santa inocencia y un atisbo de felicidad. Tengo una sobrina, Adriana, que ha aportado esa luz a nuestras vidas, ese cariño y que tal y como afirma mi esposa está para comérsela. Seré sincero, Adriana llegó al principio con sobresalto, pero muy pronto nos ganó a todos y hoy es una niña indispensable en la familia, da gusto verla en la distancia y en la cercanía, plasmar en fotografías sus adelantos, abrazarla, besarla y quererla, porque ella desde su mirada angelical y sus maneras te aporta una paz fuera de cualquier duda, un cariño y una calidez que tal vez otros niños no saben aportar, ó al menos no de la misma forma.
Cuando me enteré de esta iniciativa solidaria protagonizada por la bodega aragonesa Corona de Aragón y por los simpáticos diseñadores de Kukuxumusu, presto decidir compartir con mis lectores las bondades de este vino, en cuya etiqueta se compaginan frescura, estilo y ese indisimulado y beatifico afan por enseñar al mundo, también a través de esta fascinante cultura del vino, que el Síndrome de Down no es un problema en si mismo, si se sabe tratar desde el respeto y la comprensión hacia lo diferente, hacia una diversidad que no es un castigo, tal y como por desgracia se enfocaba en el pasado, sino antes bien una bendición. Cierto es que una persona con este síndrome merece un esfuerzo especial, una estimulación temprana y una atención singular, pero no es menos cierto que cualquier niño con este síndrome, si se alcanza a comprender y estimar en su justa medida, aporta muchas alegrías.
Un vino solidario que se fundamenta en una conjunción varietal de las castas tempranillo, cabernet sauvignon, garnacha y cariñena, frutos de la Sierra de Algairén, en donde los suelos aportan un componente franco pedregoso. Crianza de ocho meses en barricas de madera de roble francés y americano, en proporción paritaria.
Un vino solidario que colabora con la Fundación Síndrome de Down de Zaragoza y que desde su denominación Cariñena seduce por su amabilidad en el paso, fácil y goloso, bien equilibrado, en una edición de añada 2011 que con absoluta franqueza sabrá acompañarles en cualquier cena ó comida, al tiempo que con su adquisición colaborarán con una causa no sólo justa, también maravillosa.
Los ángeles con este síndrome son eso : ángeles y nosotros, los que a veces nos consideramos normales, sin serlo tanto, acostumbramos a comportarnos como diablos.
El vino se solidariza con ellos y quiero agradecer tanto a los responsables de esta bodega aragonesa como a las entidades que han colaborado en su salida al mercado, su maravillosa iniciativa.
Dedico esta cata a todos los seres humanos con síndrome de Down y en concreto a mi querida sobrina Adriana, cuya existencia cercana, me ha enseñado a mirar más allá de lo que lo hacía, comprender un poco más a estos seres humanos llenos de extraordinarios detalles y valorarles en lo que entiendo como justa medida, aunque estoy seguro de que seguiré aprendiendo con ella.
Copa parada que muestra un color apicotado de buena intensidad, con algunos reflejos grana y púrpura, desliza en nariz sensaciones de fruta roja en sazón, algunos gestos especiados y tostados, finalizando con flores y algunas notas balsámicas menores.
Boca golosa, la fruta avanza y llena la boca con suavidad, tiene buen balance entre fruta y madera, con los taninos maduros y dulzones, expresando una seña de buena persistencia, y una retronasal que habla de cerezas y ciruelas rojas, alguna vainilla ligera, granos de café tostados y ese aire floral y levemente balsámico que completa su expresión.
Lo califico en esta añada 2011 entre recomendable y muy recomendable.
Finalizo con esta frase para mi sobrina,  la sonrisa es la característica más destacable de un ángel. La tuya, lo es, querida Adriana.

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