viernes, 22 de enero de 2016

B de Basilio Blanco Cosecha 2008.




No hace mucho tiempo escribía en este blog sobre las condiciones de guarda de este vino blanco de uno de los grandes hacedores de vino de la denominación de origen Rioja. Y lo hice desde dos de mis catas diferidas en el tiempo, febrero de 2012 y verano de 2015, referidas a la misma edición de añada, la correspondiente al 2009. Hoy traigo al blog la cosecha 2008 de este B de Basilio blanco, una referencia que como el propio Basilio indica rescata del olvido la garnacha blanca de Rioja, conjuntándola con la viura y logrando uno de esos vinos que gustan por si mismos, con un concepto de volumen en boca lleno de untuosidad y profundidad, y una complejidad aromática que presume desde el primer segundo después del descorche.
También describe Basilio con precisión el método de prensado tipo champenois grain rond que aplica a las uvas al poco de llegar a bodega y la fermentación que tiene lugar en barricas nuevas borgoñonas, así como el esmero de los battonage que el propio elaborador manchego de nacimiento y riojano de adopción realiza de modo regular durante seis meses, un trabajo con el movimiento de lías que aporta el vino una magnífica estructura y una plena amabilidad en el paso.
A partir de aquí todo es sentarse, tomar la copa, y empezar a catar y beber con la certeza de que estamos delante de un vino lleno de matices, en donde el mimo y la experiencia de un hombre de vino como Basilio Izquierdo quedan impresos en las sensaciones, un vino desplegado con franqueza y con una intensa y armoniosa confabulación entre viura y garnacha blanca, siempre en beneficio del consumidor. Puede que menos complejo que su hermano de la edición 2009, es probable que igual de untuoso en boca ó tal vez más, si quieren puedo llegar a mojarme aún más y afirmar que me gustó más el B de Basilio blanco del 2009 que este, y aún y así, la solemnidad del vino que llena la copa de esta entrada es evidente, sin estridencias pero con rotundidad.
Porque a la fruta blanca en sazón, y con el cromatismo amarillo dorado brillante que escapa desde dentro de la copa, añado especiados ligeros, cítricos suaves, algunas señas florales blancas y amarillas, con el punto final que abre una puerta a los retazos balsámicos y a esas sensaciones lácticas que proceden de lías y madera, dotando al vino de una personalidad impecable, equilibrada en la fragancia y en la que la fruta se rodea con una indudable clase de esos guiños especiados que abarcan dulces, salados y de pimienta. No exhibe, a diferencia del vino de la añada 2009, demasiada intensidad floral y silvestre y sin embargo tiene más alcance en cuanto a balsámicos.
Boca sabrosa y aterciopelada, con la entrada que discurre con golosas sensaciones placenteras, describe a continuación esa guía cremosa, más en forma que en fondo, y lo digo porque en la añada 2009 ese eje láctico prende por igual. Digo que este sea tal vez un vino de mayor fluidez, al menos me lo parece. Su traza de acidez queda bien expresada, con largura, buena envolvencia y terciopelo en el avance. Buena persistencia, con la retronasal que marca evocaciones de manzana y limón, algo de pomelo, membrillo, camomila y jazmín, madreselva, vainilla no muy marcada y algunos brotes que evocan pimienta negra, frescura de la fruta que apadrina un final en donde los gestos levemente anisados y un matiz que personalmente he reconocido como mineral, fina salinidad, motivan la prologación de sensaciones en el catador. Epílogo con sapidez y un sugestivo amargor muy fino.
Lo califico en esta añada 2008 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Finalizo diciendo que es esta una añada en donde tal vez la madera tenga menor peso en cuanto a influencia en los descriptores que la referente al 2009. Ello no quita para que la fruta se vea acompañada de un modo muy amable y equilibrado por esa fermentación en barricas de madera.
El B de Basilio blanco es un vino que describe la grandeza compartida de dos varietales que complementan muy bien y que nos concede unos grandes minutos de carcajadas cuando escuchamos por ahí que en Rioja sólo se elaboran buenos vinos tintos, siendo los blancos un hermano menor sin derecho al reconocimiento.


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