sábado, 19 de diciembre de 2015

Vigno Vignadores de Carignan By Martino 2011.



Gracias a la generosa aportación de mi buen amigo Javier, pude catar y degustar este vino, chileno de origen, procedente de un proyecto que pretende honrar la historia de la variedad carignan en ese pais, que ha sobrevivido a cataclismos y que aún luce orgullosa en el Valle de Maule, con el sudor y el esfuerzo de los viñadores y bodegueros y con la estimable colaboración del Departamento de Enología del Ministerio de Agricultura chileno.
Carignan del Maule que se considera dotado de unas características privilegiadas, que surge desde cepas asentadas en suelos rocosos de granito, con paso de maicillo a arcilla roja, bajo contenido orgánico y riqueza en cuarzo. Secano maulino y cercana Cordillera de la Costa, con una amplia trayectoria vitivinícola y con un respeto a las labores de cultivo que convierten a las gentes de esta zona geográfica en reconocidos peones del ajedrez vitícola internacional.
Vigno surgió de una conversación entre dos personajes, por un lado el enólogo Andrés Sánchez, por el otro el periodista especializado Eduardo Bretahuer. Ambos buscaban unir a los agricultores de la carignan maulina para lanzar un proyecto elaborador y fue en el año 2010 cuando la idea original cristalizó.
Vigno by Martino en edición de añada 2011 tiene como padres espirituales a los enólogos Marcelo Retamal y Eduardo Jordán, quienes después de una selección de la fruta en una parcela muy próxima a las influencias del Oceáno Pacífico, conjuntan una base mayoritaria de carignan, con menores aportes de malbec y cinsault, acreditando una maduración de veinticuatro meses en fudres de madera de cinco mil litros.
Color que en copa parada expresa tonos apicotados de buena intensidad, con algunos reflejos púrpura e insinuaciones rubídeas no muy marcadas, deja en su aproximación olfativa recuerdos de fruta roja y negra maduras, con una segunda instancia que aparece delineada por evocaciones florales, silvestres, de hoja de tabaco, balsámicos y un nudo tostado bastante distanciado. La nariz evoluciona desde un comienzo algo cerrado, la madera más cerca de la fruta, hasta un final en donde esta termina superando con creces a aquella. El vino se abre con paciencia y es entonces, cuando despliega su autentico potencial.
Boca golosa, jugosa, dotada de una avance en donde la personalidad del vino termina por arrancar buenos elogios, buena traza de acidez, frescura y un alcance del paladar en donde la fruta se expresa con lozanía y amabilidad. Taninos golosos y suavemente marcados, no es que exprese astringencia, pero sí deja que el catador se deleite con un toque peculiar y muy característico de tanicidad.
Profundo en su final, con una buena seña de persistencia, abriendo paso en la fase retronasal a memorias de cerezas, ciruelas, frambuesas y arándanos, hoja de tabaco y matorral, finura en los descriptores especiados, mantiene un gesto balsámico y finaliza en sapidez y apuntes de cacao y tostados.
Un vino con carácter e identidad, equilibrado, que requiere cierta paciencia tras el descorche y el primer servicio en copa, avanzando en la segunda copa y emocionando en la tercera aproximación.
Lo califico en esta añada 2011 como muy recomendable.

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