lunes, 14 de diciembre de 2015

Mengoba Bodegas y Viñedos Godello sobre lías 2014.



Agradezco al vitivinicultor Grégory Pérez su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediante el envío de varias muestras de sus principales referencias.
Pérez no es un recién llegado a este mundo, diplomado por la Escuela de Enología y Viticultura de Burdeos, entre los años 1997 y 2000 desplegó sus conocimientos en Château Grand-Puy Lacoste y Cos d´Estournel, consolidando su formación antes de llegar al Bierzo, en donde ha alcanzado una innegable fama gracias a su concepto de respeto al terruño y a las características varietales la uva utilizada en la elaboración de sus referencias.
En la filosofía identitaria de Grégory Pérez se reúnen los suelos, la biodiversidad, las varietales autóctonas, los tratamientos no agresivos en el cultivo, el rechazo a los herbicidas, los bajos rendimientos, la selección en viña y el mimo con los niveles de maduración de la fruta y los procesos tradicionales de vinificado.
Este monovarietal de la casta godello se plantea gracias a los frutos vendimiados de modo manual en parcelas pequeñas situadas en los términos municipales de Carracedo, Valtuille y Villafranca del Bierzo, y en cepas que acreditan una antiguedad media de veinte años.
Suelos que presentan una composición muy variada, en función del lugar, desde los arcillo calcáreos de Valtuille y Villafranca, hasta los pedregosos de Carracedo y algo de pizarra en Espanillo.
Cuando la uva llega a bodega se procede con un prensado neumático, siguiendo con un fermentado alcohólico del mosto y una maduración con lías seleccionadas que se extiende durante diez meses y que tiene lugar en fudre oval de cuatro mil litros. Battonage semanal en ese plazo, llevando a buen término el embotellado mediando un ligero clarificado y filtrado.
Tras el descorche y primer servicio en copa, detecto una buena carga aromática, destacando un cromatismo amarillo pajizo con incipientes reflejos dorados, buen brillo, amplifica en nariz recuerdos cítricos y florales, también aunque más comedidos herbáceos, suavidad tostada, con mayor protagonismo para frutas blancas e incluso algún guiño muy incipiente de frutos secos. Hay balsámicos y en la retirada, sin que la ruta deje de estar influenciada por la fruta, expresa un punto de fragancia que me ha dejado recuerdos silvestres y minerales.
Una magnífica y equilibrada complejidad en el perfume.
Boca que arranca con sensaciones golosas, hay una buena balanza de fina salinidad que abraza en el epílogo a un punto de sugerente amargor, que eleva la personalidad del vino a un perfil entre mineral, silvestre y balsámico, que escoltando a la fruta, le da un estupendo carácter expresivo.
Untuoso, se notan las lías, con buen volumen, magnífica persistencia.
La reronasal esboza recuerdos a limón, pera, lichis, piña, membrillo, adoptando luego un eje floral amarillo, y una sugestiva presencia de descriptores balsámicos y minerales que cierran su cata.
Es amplio, prolongado, tiene una gran llegada, y desde luego cumple con solvencia su naturaleza de vino blanco con lías presenciales.
Lo califico en esta añada 2014 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Tiene aún tiempo para consolidarse desde la progresión en botella, como un vino de mayores galones.

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