miércoles, 23 de diciembre de 2015

M.Chapoutier Tournon Victoria Shiraz Mathilda 2013.




Agradezco a Mathilde Chapoutier su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediante el envío de varias muestras de sus principales referencias.
De ellas es esta la segunda que he catado y que ahora me dispongo a comentar en el blog, siendo una referencia que ya conocía del pasado y que figura inscrita en una entrada, más en concreto con fecha treinta de marzo de 2012, http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2012/03/mchapoutier-domaine-tournon-mathilda.html 
Aquella añada del 2009 deja paso a los nuevos tiempos, a una edición de cosecha 2013, manteniendo el crédito de las viñas de la Victoria australiana, asentadas en suelos de composición arcillosa y pizarrosa, con vinificado que tiene lugar con el uso de depósitos de acero inoxidable y cemento, con proceso de maceración que dura entre dos y tres semanas, madurando en idénticos continentes por un periodo de doce meses.
Considero a título personal y como más bien buen conocedor de esta etiqueta de Chapoutier que tal vez no sea esta añada 2013 la mejor de cuantas he podido catar y degustar.
De aquel muy recomendable referido a la añada 2009, he bajado la calificación de este presente 2013 a un recomendable, ya que he percibido menos nervio, un vino algo más plano, que no transmite la energía durante la cata que aquella vencida añada reflejaba.
Las condiciones de cada cosecha influyen en el vino y aunque habría que constrastarlo con los hombres del agro y con los propios bodegueros, lo cierto es que esta shiraz del 2013 me ha dejado con las ganas. En copa parada muestra un cromatismo apicotado con buen brillo y reflejos violáceos ligeros, deslizando en nariz algunas sensaciones florales, que abren paso con rapidez a la fruta, negra madura, anotando a continuación algunos especiados y balsámicos menos marcados.
No es demasiado complejo, pero sí muy varietal.
Tal vez es la boca la nota más fragil durante su cata, le falta alguna dosis más de intensidad, con la traza de acidez bien constituída, fluidez en el paso, dejando en el paladar una media nota de frescura. Taninos golosos y suaves, con la persistencia dubitativa.
La retronasal esboza moras y frambuesas, con sensaciones de pimienta negra y regaliz, alguna sapidez y de nuevo un trémulo tono que no acaba de redondear el conjunto.
Es posible que un tiempo más de guarda responsable y afinado en botella termine de darle más personalidad. En el presente, me hace dudar.
De momento, ya lo dije, lo califico como recomendable.
Tiene buena fruta, pero va de más a menos.

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