martes, 15 de diciembre de 2015

Kir-Yianni Estate Ktima Kir-Yianni Yianakohori Hills 2012.



Mi agradecimiento a los responsables de esta bodega griega por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de varias muestras de sus principales referencias.
Estamos delante de un vino soberbio, magnífico, diría que es tal vez uno de los cinco vinos tintos con los que más me he deleitado durante este año 2015 que está a punto de finalizar.
Conjunción varietal de xinomavro, merlot y syrah, defendida en el mercado por Yiannis Boutaris y su equipo, que acredita maduración en madera de roble francés y americano y que plantea en copa parada un cromatismo apicotado intenso con reflejos púrpura, estética profunda, asomando en su proximidad aromática sensaciones que recuerdan fruta roja y negra en sazón, con algunos ligeros especiados dulces en segunda instancia, que se recrean junto a matices lácticos y balsámicos, desplegando en el final de la fragancia un sugerente perfume de mineralidad, delante del que apunta un delicado guiño tostado, no muy pronunciado.
Es la fruta en cualquier caso la que da crédito al vino, y en segundas aproximaciones y copas, aparece un detalle de pétalos florales y hierbas aromáticas que se conjuntan con recuerdos de olivas negras.
Muy buena seña de complejidad, intensa aromática.
La boca arranca golosa, con una traza de acidez pronunciada que en el avance termina por integrarse en el conjunto. Es un vino fresco y aunque en su llegada al paladar da un guiño de calidez, su fortaleza frutal es más que evidente.
En todo instante anuncia equilibrio, en su estirada personalidad se nota el brillo evidente de uno de esos vinos elegantes, plenos en cuanto al orgullo de la fruta presente, ancho en matices, ducha de fruta, verbena de los sentidos, fortaleza tánica, incluso una leve astringencia que queda integrada perfectamente en el conjunto. Da unas celebradas notas de persistencia, acomoda en la retronasal evocaciones de frambuesas, cerezas y arándanos, con vainillas finas y un punto de pimienta, dejando en el centro de esta fase que las notas provenientes de la fruta se marquen gozosas junto con memorias salpimentadas, regaliz, olivos, tostados finos y un epílogo en donde la sapidez y una sugestiva salinidad aportan longitud a la cata.
¿Qué decir?, con un vino como este disfrutaría de lo lindo en cualquiera de las comidas y cenas navideñas que ya nos llegan.
Lo califico en esta añada 2012 como más que muy recomendable.

1 comentario:

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