miércoles, 16 de diciembre de 2015

Bodegas Valleyglesias Garnacha Rock 2013.




Mi agradecimiento a la familia Ocaña por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de varias muestras de sus principales referencias.
Garnacha Rock no es un vino que pasa desapercibido, en esta edición de añada 2013 responde al perfil del entorno en el que se vendimia la fruta que le da vida, con las sierras de Madrid y Gredos cercanas, irregular relieve y suelos de composición granítica y textura arenosa, con baja fertilidad.
Con dieciseis grados, algo que ya de entrada marca una indudable peculariedad, Fernando Ocaña lo define como una vuelta de tuerca a la elaboración de la garnacha. Elaborado con uvas vendiamiadas en la Finca Valdehornos, con una extensión de dos hectáreas y media y localizada a una altitud de setecientos cincuenta metros sobre el nivel del mar, las cepas acreditan un perfil de viña vieja, procediendo ya con la fruta en bodega a una inicial maceración prefermentativa en frío, uva sin despalillado y macerado durante dos meses con hollejos. Acredita una maduración en barricas de madera nueva y usada de roble francés, durante quince meses, no procediendo antes del embotellado ni con filtrados, ni estabilizados.
En copa parada esgrime un color apicotado de buena presencia, con matices violáceos y estética medio fluída. Hay buen brillo, expresando en su proximidad aromática recuerdos de fruta roja y negra en sazón, punta licorosa no demasiado marcada, abriendo a continuación algunos brillos evocadores de especiados dulces y pimienta, con alguna memoria de botica y un final que apuntala sensaciones de muy suave mineralidad.
Tal vez sea la entrada en boca la que significa la personalidad del vino, ya que la fruta se muestra golosa y bien marcada, con una acidez media alta, guiño longitudinal de frescura, los dieciseis grados de alcohol no quedan al aire, van bien integrados sin que en momento alguno aparezca un punto de licorosidad que demuestre tanta altura.
Taninos golosos y finos, seña de persistencia bien trazada, despliega en la fase retronasal evocaciones de cerezas, arándanos, madroño y ciruelas rojas, con un fino punto especiado en segunda zona de escena y un final en donde la mineralidad se recrea, con un ajustado guiño entre salino y amargo, que prolonga su capacidad expresiva.
Lo califico en esta añada 2013 entre recomendable y muy recomendable.
No hablaría de garnacha heavy metal, pero sí como una garnacha que combina el compás 4/4 con un estribillo cadencioso y fiel a la personalidad de la varietal que le da vida.

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