sábado, 19 de diciembre de 2015

Bodega Marañones Garnacha Paraje Marañones 2012.




Una referencia más de las enviadas por los responsables de esta bodega sanmartineña al objeto de mi cata y análisis personal, hecho que aprovecho para agradecer sinceramente.
Vino de paraje, que lleva impreso el nombre de la zona en la que se vendimia la mayor parte de la fruta que se utiliza para elaborar los vinos de este dominio, y que contiene la varietal garnacha de modo monovarietal, cosechada en tres hectáreas de terreno, en las fincas Olivos, Ladera y Peña Baja, asentadas en suelos de composición granítica y cuyas cepas acreditan una antiguedad media de entre cincuenta y setenta años. Localización a una altitud de entre setencientos cincuenta y ochocientos cincuenta metros sobre el nivel del mar, con exposición cardinal norte.
Cultivo de maneras ecológicas en la viña, trato de uva entera cuando esta llega a bodega, siguiendo con una maceración prefermentativa en frío, uso de levaduras autóctonas. Fermentación en tinos de roble francés de treinta y tres hectólitros, aplicación de pigeage pisado con los píes.
Acredita un proceso de maduración de doce meses en barricas usadas de madera de roble francés de quinientos litros, sin estabilizados, filtrados ni clarificados previos a su embotellado.
Este vino tinto de garnacha, responsabilidad del enólogo Fernando García Alonso, expresa en copa parada una cromática apicotada con buen brillo y reflejos cereza y púrpura, deslizando en la proximidad aromática recuerdos de fruta fresca roja en sazón, algunos especiados en segunda instancia, dejando en la nota final de la fragancia señas florales violetas ligeras, un guiño tostado no muy intenso y en el final un nervio de perfume mineral que redondea su expresividad olfativa.
En cualquier caso, la fruta domina con claridad, evidencia una gloriosa calidad, un fastuoso punto goloso y una sabrosa viveza, como preludio de lo que llegará en boca, gloria bendita.
Arranque gustativo lleno de jugosas sensaciones, tiene un generoso apunte de acidez, siendo una garnacha incluso diría que supera la media, esa pestaña de golosura que suele ir siempre del brazo de esta varietal se muestra insolente, firme y con un nervio digno de aplauso y admiración.
Taninos dulces y pulidos, emotivo en la persistencia, con la retronasal hablando de cerezas y frambuesas, enclave secundario en donde las brisas especiadas se conjugan entre declinaciones de pimienta y vainilla, un breve apunte balsámico que pronto deja paso a epílogos tostados y sobre todo minerales, con fondo salino y de roca húmeda.
Lo califico en esta añada 2012 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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