miércoles, 2 de diciembre de 2015

Bodega Barco del Corneta Verdejo 2014.



Beatriz Herranz y sus verdejos.
Una de esas historias que nos presentan a una mujer de vino, cargada de pasión y que en pleno proyecto de recuperación de viejas viñas de garnacha en tierras de Cebreros, decidió regresar a la muy vitivinícola La Seca, Valladolid, en donde le esperaban los viñedos descepados de su abuelo y la casta varietal verdejo, que en el presente le sirve para elaborar vinos que nadan a contracorriente, frase que probablemente signifique mucho más que un simple postureo publicitario.
Beatriz se muestra orgullosa de sus trabajos de campo y no es para menos, el paraje de Cantarranas acogido a un suelo de composición arenosa silícea y de cantos rodados en superficie y arcillo caliza en el subsuelo, y enclavado a una altitud de poco más de setecientos metros sobre el nivel del mar, es uno de esos templos cargados de propia identidad, en donde la tierra aporta condición a la uva y por ende al vino que surge del manejo hábil de esta.
Acredita ocho meses de maduración en barricas de madera de roble francés, previa fermentación en idéntico continente de crianza, con levaduras indígenas. Las lías hacen su función y lo cierto es que no pasan desapercibidas en el resultado final.
En copa parada muestra un cromatismo amarillo pajizo con buenos reflejos dorados, brillante y estéticamente dirigido hacia una buena densidad.
Nariz que habla sin cesar, parlanchina en la fragancia, deja un reguero de recuerdos de mucha fruta, con un punto ahumado en el inicio que parece escoltar a ciruelas claudia, membrillo, eje cítrico muy sugerente, con una segunda instancia plena en motivos especiados, balsámicos, herbáceos muy finos y un final que plantea memorias de esencia pastelera, incipiente y bien marcada.
La boca resulta rotunda, intensa, potente, en el avance junto a matices de untuosidad aparece un guiño alcohólico, integrado eso sí, pero resplandeciente. La fruta acapara el principal protagonismo del vino cuando este llega al paladar, bien prolongado con una seña de persistencia varietal locuaz y comedida.
La retronasal insiste en las evocadoras notas de fruta blanca, cítrica, golosa y jugosa, con gestos especiados de media complejidad, heno e hinojo, con motivos de hierba fresca e incluso algún sugestivo punto mentolado, menor pero que aporta condición y frescura al retorno descriptor final.
Sapidez y cierta mineralidad, aunque debo manifestar que esta no es la principal manera del vino.
Sobre todo me parece un vino que cumple con creces lo de nadar contracorriente, porque acostumbrado en los últimos al todo vale cuando hablamos de verdejo, el Barco del Corneta de Beatriz se reencuentra con el reconocimiento fausto de esta uva, tan injustamente maltratada por culpa de esos señores de los despachos que parecen prescindir del valor real de la vitivinicultura sincera y respetuosa.
Fruta por delante, y la complejidad de las lías y la madera en segunda fila, dejando que la verdejo se exprese sin amaneramientos innecesarios.
Lo califico en esta añada 2014 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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