viernes, 20 de noviembre de 2015

Finca Río Negro Añada 2011.



Agradezco a los responsables de esta bodega acogida a la denominación de origen Vino de la Tierra de Castilla su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de esta muestra de su principal referente en el mercado, el Finca Río Negro en edición de añada 2011, que responde a una conjunción varietal de las castas tempranillo, mayoritaria, con menores aportes de cabernet sauvignon, merlot y syrah, acreditando una maduración en barricas de madera de roble francés y americano, durante un periodo de trece meses.
Perfil de vino tinto crianza que surge en medio de la nada, tal y como recuerda el responsable comercial de la bodega, Victor Fuentes. El Parque Natural Sierra Norte de Guadalajara, separando las dos Castillas, en el término municipal de Cogolludo, lo cual no es casualidad, como tampoco lo es la altitud de mil metros a la que se someten para bien las cepas de donde surge este vino. De hecho, esta localidad tiene a sus históricas espaldas una tradición vitivinícola, que se perdió y que ahora los responsables de Finca Río Negro pretenden recuperar y sin duda también homenajear.
Singularidad de un paraje, único, que aporta al vino una indudable personalidad propia.
En copa parada manifiesta una cromática picota de buena intensidad, con reflejos púrpura, deslizando en su cercanía aromática recuerdos plenos de fruta negra y roja en sazón, con un inicio tras el primer servicio en copa que sucede al descorche, que deja señas procedentes de la madera, hay tostados y especiados que poco a poco van rodeando a los descriptores frutales, dotándolos de una buena carga de carácter. Es ampuloso en cuanto a memorias terrosas, tiene un enfoque de aromas minerales, que se ven precedidas de apuntes olfativos balsámicos.
Fragancia intensa con la fruta bien encuadrada, abrazada por las influencias procedentes de la madera que le sirvió de continente en la crianza.
Boca golosa y con mucho volumen, envolvente en el avance, con la traza de acidez aportando frescura. Llega intenso al paladar, mucha fruta en mi percepción, con los taninos golosos y marcados, franca seña de persistencia varietal, es la tempranillo la que manda. Diría que el resto de las varietales parecen ser circunstanciales, ó al menos a mi no me han aportado seña alguna.
Retronasal que habla de arándanos, cerezas y ciruelas rojas, con recuerdos tostados, aquí aprecio una señal que me trae evocaciones de granos de café e incluso frutos secos, dejando para la salida memorias de regaliz y un guiño de esa mineralidad de la que hablé anteriormente que redondea el conjunto y le da buena prolongación.
Aunque intenso en las formas, es un vino amable que planteo ideal para una buena comida a base de asados.
Lo califico en esta añada 2011 como muy recomendable.

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