martes, 24 de noviembre de 2015

Château Clématis Rasteau 2014.




Segunda de las muestras enviadas de modo desinteresado por los responsables de esta bodega del Ródano, al objeto de mi cata y análisis personal.
La apelación de origen Rasteau, a la que pertenece este vino tinto que Château Clematis defiende en el mercado, tiene su origen fundacional en el año 1944, si bien con anterioridad ya se elaboraban vinos fortificados en esa zona geográfica del sur del Ródano. Aunque los vinos secos llevaron durante mucho tiempo la bandera de la denominación Côtes du Rhône Villages, fue en el año 2002 cuando el Sindicato de viticultores de esta zona de Francia decidió luchar por lograr su propia apelación, objetivo que terminó lográndose en 2010, con repercusión en la añada 2009.
Es la varietal garnacha la que en todas sus cromáticas, negra, gris y blanca, se lleva la palma en el viñedo, influenciado por el clima mediterráneo y asentado sobre suelos de composición arenosa, margosa y guijarrosa en el norte, y de terrazas cuaternarias con cantos rodados, más hacia el sur.
En lo que respecta a este vino tinto en su edición de añada 2014 está elaborado con una base mayoritaria de garnacha tinta, con aporte menor de la casta syrah, fácil en las formas y sin mayores dosis de complejidad que las que despliega la fruta.
En copa parada exhibe un color apicotado con reflejos violáceos, mostrando en su cercanía olfativa recuerdos de fruta roja madura, con algunas estribaciones florales muy suaves y un retozante tono balsámico que se une con un fondo silvestre, fortaleciendo la parte final de la fragancia. Hay evocaciones de arbustos, de hierbas aromáticas, aunque es la fruta quien preside el perfume.
Boca gustosa desde el arranque, tiene una media traza de acidez, evoluciona en su ritmo por boca con timidez, aunque su alcance es intenso en cuanto a la condición de la fruta que le da vida.
Taninos golosos y pulidos, con una persistencia en clave de media intensidad.
Endereza la retronasal los descriptores de fruta, apunto cerezas, fresas y frambuesas, con un guiño de pétalos florales y ese brillo silvestre, dejando en el epílogo notas balsámicas y de cierta sapidez.
Echo de menos la brillante esencia de otras garnachas, aunque en realidad es un vino que resulta aceptable y equilibrado.
Lo califico en esta añada 2014 como recomendable.

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