lunes, 23 de noviembre de 2015

Bodegas Vicente Gandía Hoya de Cadenas 130 Aniversario 2013.



Mi gratitud a los responsables de esta bodega chivana y por ende valenciana, por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de varias muestras de sus referencias principales, entre las que figura con propia luz este Hoya de Cadenas en edición de añada 2013, que rinde homenaje a los ciento treinta años de existencia y andadura de una empresa que fue fundada por Don Vicente Gandía, un agullentino, que desde el Valle de la Albaida se trasladó al Grao de Valencia para comenzar ejerciendo de peón para las bodegas francesas que operaban en la capital.
Tras abrir una tienda de vinos al por mayor en la valenciana calle Serrano, a finales del siglo XIX, decidió dedicar sus esfuerzos a la exportación, fundando su propia bodega y acaparando buena parte del protagonismo que en la zona geográfica del Levante español tuvo en aquella época, el negocio del vino.
El Hoya de Cadenas homenajea a aquel hombre y a su proyecto, consolidado gracias a su energía empresarial. Está formado por una conjunción varietal de las castas bobal, garnacha, tempranillo, cabernet sauvignon, merlot y shiraz, y menciona en su etiqueta a la finca Hoya de Cadenas, localizada en las inmediaciones de la Sierra de la Bicuerca, a ochocientos metros de altitud sobre el nivel del mar y propiedad de la bodega.
En copa parada exhibe una cromática apicotada de buena intensidad, con reflejos púrpura, matizando en su proximidad olfativa evocaciones de fruta roja y negra maduras, limpio perfume de las influencias procedentes de la madera, con algunos especiados dulces siempre en retaguardia, fino punto láctico y desenlace de la fragancia en clave balsámica, esta arraigada y aportando personalidad a la aromática expresada.
Boca jugosa, marcada traza de acidez, con un guiño de astringencia, anotando unos taninos golosos y marcados, plena nota de persistencia. Es el paladar quien marca bien la emotividad del vino en su avance intenso y lleno de fruta. La retronasal habla de cerezas y ciruelas oscuras, menor tono especiado y más marcado un punto tostado, que demás abre con ligereza un golpe suave de granos de café, con el sentido balsámico ya aparecido en la fase olfativa, que en el epílogo redondea el conjunto, prologando el alcance del vino.
Sapidez final, amable y dotado de buenas señas de viveza.
Lo califico en esta añada 2013 entre recomendable y muy recomendable.

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