viernes, 13 de noviembre de 2015

Bodegas Divina Proporción Madremía 2014.





Mi gratitud para los responsables de esta bodega de la denominación de origen Toro por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediando el envío de varias muestras de sus principales referencias.
El vino Madremía en su edición de añada 2014 es un tinto elaborado de modo monovarietal con la casta tinta de Toro, acreditando un periodo de maduración de nueve meses en barricas de madera nueva de roble, precedido de una fermentación maloláctica en idéntico continente.
Los frutos de la casta tempranillo con los que se da vida a este Madremía proceden de viñas que defienden una antiguedad media de más de cuarenta años.
En copa parada exhibe una cromática apicotada intensa con buenos reflejos violáceos e incipientes purpúreos. Nariz que arranca con algunos descriptores que provienen de su crianza en madera de roble, tostados y ahumados, que se van apartando a un lado, dejando que la fruta madre se exprese con largura, hay recuerdos olfativos a moras y frambuesas, con un suave punto balsámico que va de menos a más y que termina envolviendo a la fruta, regaliz y algunas señas especiadas dulces y florales. Apunto en segundas conclusiones aromáticas algunas evocaciones que me dejan imágenes de confitura de frutos negros, regaliz y bombón inglés, finalizando con un retorno envolvente que defino como incipiente sensación de flores violeta y naturaleza silvestre.
Me deja señas de english breakfast tea, té negro.
La boca es profusa desde el arranque, amplio en envolvencia, buena traza de acidez, despliegue vivo de frescura, llena boca y paladar, motiva la salivación y aporta un contrapunto de muy sugestivo amargor, mezcla de detalles silvestres y balsámicos.
Taninos golosos y marcados, aunque sin que marque astringencia, tiene equilibrio y muy franca seña de persistencia. Retronasal que insiste en los tonos de fruta negra, en las flores violetas, en ese maravilloso guiño balsámico y en especiados y cacao.
Buena sapidez final.
El punto suave de amargor le aporta consistencia y mucha longitud.
Lo califico como vino pleno en personalidad, entre muy recomendable y más que muy recomendable.
La fruta marca el guión de su cata, buena fruta, madremía.

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