jueves, 5 de noviembre de 2015

Bodega Marañones Piesdescalzos Albillo Real 2013.




Otra de las referencias que los responsables de esta bodega acogida a la denominación Vinos de Madrid me envío de modo desinteresado al objeto de mi cata y análisis personal.
El vino blanco seco Piesdescalzos en esta edición de añada 2013 responde al perfil monovarietal de la uva albillo real, sugerida desde su cuna en el paraje Peña Cruzada, con asentamiento en suelos de composición granítica rosa, abundancia pedregosa y textura arenosa, localización a una altura media de setecientos cincuenta metros. Cultivo ecológico para la albillo real que en esta zona vitícola es considerada temprana en cuanto a brote y ciclo vegetativo.
Tras la vendimia se procede en bodega con un proceso de maceración pelicular prefermentativa, que se prolonga durante veinte horas, posterior prensado neumático y desfangado natural durante un día, finalizando con un paso con lías incluidas a barricas de madera nueva de roble francés de setecientos litros, procediendo a una maduración de doce meses. Embotellado sin filtrados, ni estabilizados.
El enólogo Fernando García Alonso rinde homenaje con este vino al viticultor que en el pasado laboraba en esa viña con los pies descalzos.
Copa parada que exhibe un cromatismo amarillo pajizo con reflejos dorados suaves, afianzando en su cercanía olfativa recuerdos de fruta blanca con hueso, algún débil tono tropical, golosura y madurez frutal, con segunda instancia dedicada a evocadoras notas ahumadas, balsámicas y chocolate blanco, seña láctica procedente de los ajustes de la madera que le da cobertura en la crianza.
Buen festival desde el primer segundo de arranque en boca, el vino avanza con orgullo y envolvencia, las lías dejan su sello en el camino, hay untuosidad, cierta calidez, y al tiempo buena sensación de frescura, esgrime un buen manto aterciopelado que alcanza el paladar y lo llena de emotivas notas.
Equilibrado, tiene buena longitud, despliega una afectiva persistencia.
La fruta se conjuga en todas sus declinaciones, bien emparejada con apuntes balsámicos, descriptores procedentes del roble francés y un final que en la retronasal rubrica con un guiño de salinidad, muy fino amargor y un concepto de mineralidad no muy marcado pero si presencial.
Hay ciruelas claudia maduras, peras rojas, gesto de membrillo, lichis y piña, albaricoque, hinojos y anisados, reflejo ahumado y tostado, y al final un punto de cacao láctico.
Lo califico en esta añada 2013 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Expresivo, bravo, complejo y rotundo en su capacidad de prolongación.

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