jueves, 19 de noviembre de 2015

Bodega Cortijo de Jara Roble 12 meses Añada 2012.




Mi gratitud a los hermanos García Angulo, propietarios de la bodega Cortijo de Jara, y a su enóloga Teresa Castillo por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de varias muestras de sus principales referencias, al objeto de mi cata y análisis personal.
Estamos delante del vino más selectivo de esta bodega andaluza, al menos en cuanto a la carta de presentación que sus responsables hacen de él, un doce meses que conjuga las varietales tempranillo, merlot y syrah, y que en su primer punto, tras el descorche inicial y el servicio en copa, muestra una necesaria petición de aireación.
Amanece cerrado, con la influencia de la madera presionando sobre la fruta, por lo que decido esperar unos minutos antes de empezar mi cata. Movimiento de muñeca con la copa en la mano, y algunos instantes de reposo, reiniciando el ligero agitado.
Tras seis minutos, acerco la copa a nariz, y comienzo a ver la luz que, en todo caso, esperaba.
Los doce meses de barrica de roble que le sirvieron de cuna durante la maduración dan un correcto paso atrás y ahora la fruta comienza a lanzar destellos certeros.
Color apicotado con reflejos púrpura, matizando en la cercanía olfativa algunos recuerdos de fruta roja en sazón, guiños tostados y especiados, con una seña balsámica que redondea el conjunto, tiene algunas expresiones de confitura que se dejan ver en segundos y terceros sorbos.
Fragancia correcta, con no excesiva complejidad, pero finalmente muy bien equilibrada.
Boca gustosa, comienza con sensaciones jugosas, diestra traza de acidez, buena frescura en el avance, hay envolvencia, fruta y madera se dan la mano en la progresión. Taninos pulidos y golosos, media alta persistencia. Tempranillo y merlot se exhiben a gusto, aunque en lo que respecta a la syrah, reconozco que nunca la hubiera detectado en este vino.
Retronasal que habla de ciruelas rojas y cerezas, con tostados y algún descriptor de madera, enlazando con especiados, pimienta negra y clavo, tal vez en menor medida alguna evocación de hierbas aromáticas, dejando en el epílogo algunos tonos balsámicos y de sapidez.
Buena intensidad final.
Lo califico en esta añada 2012 entre recomendable y muy recomendable.
Un vino, que tras concederle algunos instantes de paciencia, se abre y termina resultando satisfactorio.

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