viernes, 16 de octubre de 2015

Viñedos del Contino Blanco 2014, segunda cata.


http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2015/07/vinedos-del-contino-blanco-2014.html

Del pasado dieciocho de julio del año en curso, figura en este blog una entrada que hace referencia a mi primera cercanía de catador a esta referencia de Viñedos del Contino y por ende de Chus Madrazo, enólogo de la bodega. Incluyo un enlace a ese artículo.
Hoy traigo a colación esa misma etiqueta en idéntica edición de añada, ya que aunque haya pasado poco tiempo entre aquella degustación y esta otra más cercana en el tiempo, lo cierto es que la primera incursión tuvo lugar frente a un vino blanco recién embotellado y en esta, durante mi asistencia al evento La Cata del Barrio de la Estación, tuve el placer de catar un vino blanco más hecho, asentado y por supuesto afinado.
Viura, malvasía y garnacha blanca, lo recuerdo al lector, con frutos vendimiados en parcelas diversas, con diferentes composiciones de suelo, y siempre con el ajuste de las lías y el battonage que Madrazo trata con mimo y desde luego, me consta, con especial desvelo profesional.
Vino blanco con capacidad de guarda y progreso, insisto en la apreciación de Chus Madrazo, que ya figura en la entrada del blog cuyo enlace encabeza esta entrada.
Las maderas de roble francés y húngaro facilitan la fermentación y esa condición apreciable de un vino que presenta y presume de una serena influencia de la madera continente en cuyo interior se consolidó.
Respecto a aquella cata de julio advierto parecidas condiciones cromáticas, con la nariz esbozando similares recuerdos a aquellos, cítricos, ciruelas claudia en sazón, hay mandarina y tal vez un más intenso perfume láctico, con cremosidad en la fragancia que se reune con unos débiles aunque muy sugerentes tonos olfativos de frutos secos. Diría que ameniza la vía nasal con suaves evocaciones al pudin de Noé turco, en donde frutos secos, cereales y frutas se podrían conjugar con un ingrediente intruso, nata, guiño láctico de cremosidad.
La madera ha hecho parte de su progresión y desde luego los efectos del battonage se aprecian ya desde la fase olfativa.
Más envolvente y untuoso en boca que en mi primera cata del vino, en el avance aparecen sensaciones ligeramente grasas, con la fruta aportando frescura, desplegando frescura y emocionando con buena racha de viveza.
Más amplificado, más en el camino de su consolidación, fíjese el lector que sólo han transcurrido tres meses de una cata a otra.
Esbelto y muy expresivo, con más volumen.
La retronasal habla de parecidas sensaciones frutales a las percibidas en la fragancia, con más notas lácticas y ese apunte de frutos secos que aquí se une a un final en donde cierta salinidad aparece bien perfilada, cerrando la exhibición. Menos notas balsámicas en sus descriptores que en la primera cata, y un mayor redondeo láctico. Lo dicho : la influencia de las lías y el ejercicio del battonage comienzan a dejar su entrañable tarjeta de visita. Y uno lo nota y lo agradece.
Lo califico en esta añada 2014 y en su segunda cata, con tres meses de diferencia respecto de la primera, entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Seguirá ganando terreno y puntos.
Y yo lo seguiré de cerca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario