miércoles, 28 de octubre de 2015

Podere Poggio al Gello Rosso del Gello Riserva Vendemmia 2011.




Tercera de las muestras enviadas de modo desinteresado por los responsables de esta bodega italiana acogida a la denominación de origen Montecucco Sangiovese, al objeto de mi cata y análisis personal, hecho que agradezco tal y como ya hice en las otras dos entradas del blog precedentes dedicadas al Rosso del Gello Vendemmia 2010 y al Pugnitello del Piaggione 2011.
Botella enlazada con una etiqueta creación del artista Vincent Fortemps, que contiene en su interior un vino tinto elaborado de modo monovarietal con la varietal sangiovese grosso, mediando una maceración de la fruta, con un proceso de fermentación alcohólica bajo control de temperatura en depósitos de acero inoxidable y una maduración de veinticuatro meses en barricas de madera de roble y medio año más de afinado en botella antes de su lanzamiento al mercado.
Tras el descorche, la escena se abre con una punta de oclusión aromática, apuntando en copa parada una cromática apicotada suave y brillante, con reflejos grana, iniciando en nariz retazos ahumados y tostados que parecen taponar las esencias de fruta. Agitando la copa esta comienza a hablar, se amplifican recuerdos de fruta roja en sazón acompañada por algunas sugerentes memorias de fruta negra. Especiados dulces, con algunos balsámicos menores y detalles florales. En siguientes aproximaciones olfativas aparecen evocaciones de hojas de tabaco, con los guiños de ebanistería menos marcados que al principio, aportando un punto final en donde la fruta se recrea ya con menos timidez y mayor empaque.
La boca es prolongada, con un arranque en donde las golosas notas procedentes de la fruta aparecen alzadas, buena traza de acidez, concentración frutosa y un equilibrio que se alcanza sin problemas tras la aireación.
Amable en el avance, con los recuerdos de la fruta acompañados por una sutil nota especiada, incluso salpimentada diría yo. Viveza y sapidez, con los taninos golosos y finos, grandilocuente seña de persistencia. La retronasal envía memorias de cerezas, ciruelas y moras, con vainilla y tostados, dejando para el final señas mentoladas y un tono de hojas de tabaco, que deja paso final a una buena llegada y a una estupenda expresividad.
Lo califico en esta añada 2011 como muy recomendable.

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