viernes, 9 de octubre de 2015

La Rioja Alta Gran Reserva 904 Cosecha 2005.






De mi visita a las bodegas La Rioja Alta, durante el evento La Cata del Barrio de la Estación, guardo estas estampas junto al recuerdo de la cata del Gran Reserva 904 en su edición de añada 2005, que pude armonizar con un pincho preparado al efecto por el equipo de cocina del Restaurante La Vieja Bodega, un sabroso pimiento relleno de carne y hongos riojanos.
Pero antes de la elaboración culinaria, la cata del vino.
Una conjunción varietal con base mayoritaria de la casta tempranillo, noventa por ciento, con la proporción restante dedicada a la graciano, fruta procedente de viñedos con una antiguedad media de más de cuarenta años, localizados en los términos municipales de Briñas, Labastida y Villalba de Rioja. Tras la vendimia, se procede en bodega al inicio de la fermentación alcohólica que se desarrolla en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura, con posterior maloláctica y maduración en barricas de madera de roble americano de propia fabricación, que comenzó en el mes de marzo de 2006 finalizando en idéntico mes del año 2010. Trasiegos durante esa crianza cada seis meses de barrica a barrica, con embotellado final en noviembre de 2010.
En copa parada el vino muestra una cromática apicotada con reflejos grana e insinuaciones rubídeas, desliza en su cercanía aromática recuerdos de fruta roja en sazón, con controlados guiños licorosos, dejando en segunda instancia sensaciones de fragancia balsámica que deja paso a frutos secos, cedro y tostados, alguna nota de hojas de tabaco, cacao y un final que exhibe un punto acompotado en donde la fruta roja acapara el protagonismo principal, insistiendo en el inicio del perfume.
La boca abre con la sabrosa elegancia de los vinos finos de Rioja, bien acomodada la influencia de la madera, untuoso y con escarapela de terciopelo, la fruta envía su carácter de frescura, hay equilibrio y un buen sentido de la envolvencia.
Gallardo y con una grata persistencia, los taninos aparecen golosos y finos, enviando en la fase retronasal evocaciones de cerezas y ciruelas rojas, vainilla, un guiño licoroso que personalmente me ha recordado a guindas, regaliz, cierto tono de bombón inglés que resume balsámicos y cacao y en el epílogo notas de cedro, sándalo y tostados.
Buen recurso final de sapidez, tiene buen alcance.
Lo califico en esta añada 2005 como muy recomendable.
Un gusto acomodar la expresividad de este vino con el sabroso pimiento relleno de La Vieja Bodega. Gusto que es de agradecer, entre cata y cata.

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