miércoles, 14 de octubre de 2015

La Rioja Alta Gran Reserva 890 Selección Especial Cosecha 2001.



Otro de los grandes vinos de Rioja que los presentes en la masterclass de Tim Atkin pudimos disfrutar durante la celebración de la primera jornada del evento La Cata del Barrio de la Estación, en el marco de una coqueta sala que Bodegas Bilbainas puso a disposición de los organizadores.
Conjunción varietal de tempranillo, base mayoritaria con un noventa y cinco por ciento, dejando el cinco porcentual restante para menores cantidades de mazuelo y graciano. La tempranillo utilizada procede de parcelas localizadas en Briñas, Labastida y Villalba, mientras que los frutos de las varietales minoritarias llega a bodega tras pertinente vendimia en las fincas Melchorón, situadas en el término municipal de Rodezno, viñedos todos ellos que superan una edad de cuarenta años.
Selección a píe de viña, con traslado a bodega en cajas refrigeradas e inicio de los procesos de fermentación alcohólica. Tras un periodo de intervalo, se lleva a cabo una segunda selección, esta vez de vinos, completando un tiempo de maduración durante seis años en barricas de roble americano, con una proporción de madera nueva del veinte por ciento, y la cantidad restante de cuatro años, todas ellas fabricadas en la tonelería de la bodega. Doce trasiegas durante ese periodo, con nueva selección de vinos para lograr un buen éxito en el coupage definitivo.
Sin mediar filtrado, La Rioja Alta puso en circulación quince mil novecientas botellas de esta edición de cosecha, para buen gozo de los aficionados a este apasionante mundo del vino y su cata y disfrute.
En copa parada muestra un color picota rubídeo, con algunos reflejos teja, buena intensidad cromática. Nariz que desliza sensaciones de fruta roja licorosa en sazón, aportando en segunda instancia algunos detalles afinados de barnices y resinas, con el enfoque de la influencia de la madera bien perfilado, especiados largos y complejos y un fondo que retorna memorias balsámicas junto a un guiño tostado. Añado en segundas y terceras cercanías olfativas destellos de flores violetas, hojas de tabaco y otras hierbas silvestres.
He comentado con mi vecino de cata que me ha evocado notas otoñales, laurel, sándalo y ese familiar tufillo de un puro habano cuando sus últimos centímetros de vida acaban aplastados en el cenicero.
La fruta roja por lo tanto bien presentada y escoltada por influencias de la madera en el perfume.
La boca abre con suavidad, despliega sentido de terciopelo aunque le doy más margen de llegada con un tiempo superior de guarda responsable en botella. Buena viveza en el avance, con la acidez marcando el paso, equilbrado y ampuloso en cuanto a calidad de la fruta y su intensidad en el alcance del paladar. Taninos golosos y pulidos, descubro una seña cremosa en la fase final de la cata, añadida a esos tonos de fruta roja licorosa, predominantes, hermanados con especiados, tostados, algunos ahumados menores y un elemento que faculta la presencia de descriptores florales, silvestres y de tabaco. Maderas con barnices, balsámicos y una pronunciada longitud.
Lo califico en esta añada 2001 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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