jueves, 29 de octubre de 2015

Domaine Rousset Peyraguey Sauternes Créme de Téte 2003.


Agradezco a la familia Dejean su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de varias muestras de sus referencias.
En concreto y en lo que se refiere a este vino blanco dulce de Sauternes, hay que afirmar que estamos delante de una elaboración que surge de frutos cultivados bajo los criterios de la agricultura biodinámica, uvas de las varietales sémillon, base mayoritaria con una proporción del noventa por ciento, sauvignon blanc y muscadelle. Alain Dejean, enólogo responsable del vino, utiliza racimos procedentes de siete parcelas en propiedad del dominio localizadas en el término municipal de Barsac, en total poco más de tres hectáreas de terreno. Viñas con una antiguedad acreditada en cincuenta y cinco años, asentadas en suelos de composición limosa arenosa con guijarros, y subsuelo calizo, y que gozan de una exposición cardinal sur.
Realizada la vendimia, se procede con prensa vertical de la uva, fermentación en barricas de madera de roble francés sin control de temperatura y usando levaduras indígenas. No hay en la vinificación, fermentación maloláctica, madurando durante un periodo de cinco años en idénticos continentes, mediando de dos a tres trasegados por año. No se realiza filtración alguna antes del embotellado y la proporción de azúcar residual queda establecida en 190 gramos por litro.
Un vino que puede habilitarse en el terreno de los generosos y licorosos placeres que la vitivinicultura pone a nuestra disposición, para gozar con una copa, para detenerse una y otra vez, avanzando en los descriptores y en la evolución del vino tras del descorche, pleno en contrastes y equilibrio, amplio en detalles evolutivos que no oxidativos, danzando nuestros sentidos con la generosa condición de un referente de esta maison bordelesa que faculta el reconocimiento del catador para quien sabe como tratar el envejecido de un vino blanco dulce que enarbolando el pendón de Sauternes, resulta colosal en forma y fondo.
Tiene habilidad el vino para mostrar viveza, para resultar muy equilbrado en contrastes de acidez y dulzor, para armar una presencia que por momentos y en la fase olfativa recrea expresión de cognac, aunque sin abandonar los cauces dogmáticos de un vino.
Desde el primer servicio en copa, y con una pincelada cromática amarillo oro viejo con reflejos caramelo, cobrizos y dorados intensos, la nariz capta recuerdos de frutas confitadas, naranja y mandarina, melosidad, un guiño de membrillo y compota de ciruelas y manzana, algunas flores marchitas, otoño glorioso, buceando en descriptores que abundan en frutos secos, especiados dulces, algún retorno de madera y barniz, menos destacado y en el final una gloriosa esencia de flor de naranja.
Muy buena traza de complejidad que se ve redondeada por la ya mencionada seña que a ciegas parece recordarnos con elegancia y distinción que podriamos estar delante de un fino cognac francés, aunque sólo durante unos segundos porque el punto de destilado no avanza y ni siquiera existe.
La boca es sustanciosa desde el comienzo, ofrece mucha personalidad, con una traza de frescura galopante, destaca la punta de acidez dentro de un concepto de vino dulce, nada empalagado, muy franco y amable. Tiene en ese equilibrio una de sus principales virtudes.
Untuoso, con muy buen tono graso, se desliza con probada intensidad alcanzando el paladar y llenándolo de fruta y notas evolutivas.
La retronasal, precedida por una persistencia sugerente y larga, aparece manifestando evocaciones de fruta confitada, compota navideña, flores marchitas, frutos secos tostados, especiados dulces y algunas notas de ebanistería fina.
Lo califico en esta añada 2003 como muy recomendable.
Acostumbrado ya a catar y disfrutar de vinos procedentes de cultivos biodinámicos, he aprendido a no valorar en exceso su aspecto cromático, que a veces y como en el caso que nos ocupa presume de detalles tal vez demasiado avanzados, evolucionados en tono. Algo que no es casual en este tipo de perfil de vinos y que sin duda debe ser considerado en su justa medida, nunca más allá,

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