jueves, 8 de octubre de 2015

CVNE Real de Asúa 2011.



Vino catado y degustado durante mi reciente asistencia al evento La Cata del Barrio de la Estación, en sede de una de las salas habilitadas por el equipo de CVNE para recibir a los asistentes e invitados.
Estamos delante de una de las referencias de más precio de cuantas esta bodega defiende en el mercado y por cierto poco habitual en mis publicaciones del blog.
Un monovarietal de tempranillo alzado sobre sus taninos y enhebrado con equilibrio y frutosidad para gozo y disfrute de quienes pudimos catarlo con notables muestras de admiración. Confieso que fue uno de mis elegidos entre todos los vinos que me acerqué a los sentidos en aquellas dos jornadas pasadas en el histórico rincón de Haro.
Con previa selección de la fruta en el viñedo y después en bodega, la uva pasa a tinas de roble donde comienza y termina el proceso de fermentación alcohólica, descube posterior en barricas de madera de roble francés, con maloláctica y maduración que se prolonga durante un periodo de dieciocho meses.
En copa parada pincela una cromática apicotada intensa y profunda con reflejos púrpura y grana, mostrando en su cercanía olfativa recuerdos de fruta roja y negra en sazón y con un ligero tono de licorosidad, apunto descriptores de cierta terrosidad, especiados, hojas de tabaco, balsámicos y lácticos, incluso un atisbo de hierbas aromáticas.
Buena complejidad, marcando su personalidad innegable en todas las fases de la proximidad olfativa.
La boca enciende el interruptor de la viveza, del nervio, plantea una buena sensación de acidez, prolongada, alzando el carácter del vino, dando muestras de frescura en el avance, envolvencia, un punto graso que acaricia el paladar y lo llena de buena fruta. Taninos golosos y pulidos, con una buena estructura,  aterciopela la boca.
Ese equilibrio entre untuosidad y frescura es la nota que enamora durante la cata y degustación del vino, la nota que da buenas indicaciones de que este vino tiene pasado de buena elaboración, presente con credenciales y un futuro lleno de buenos presagios. Creo que es un vino, en esta añada 2011, que con guarda responsable en botella, llegará a ser un gran vino fino de Rioja. En la actualidad ya ofrece más que envidiables sensaciones.
La retronasal habla de cerezas rojas, menos marca de moras, con tostados, incipientes notas de tabaco, regaliz y lácticos, hay un guiño suave de sándalo y otro de terrosidad.
Lo califico en esta añada 2011 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Personalmente, me ha encantado. Seguiré de cerca su evolución.

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