lunes, 5 de octubre de 2015

Charles Smith Wines Boom Boom Syrah 2010.




Otro de los vinos que me acompañó durante mi última comida en la Escuela de Hostelería de la Universidad del País Vasco, localizada en el campus vizcaíno de Leioa.
No es la primera vez que este explosivo casi monovarietal de la casta syrah aparece en mi blog, ya que desde luego no es la vez primera que disfruto catándolo. En efecto, en una entrada que data del mes de Diciembre de 2010 se pueden encontrar mis impresiones acerca de esta misma referencia en su edición de añada 2007. Ya entonces, me resultó pintoresco, muy en clave de la vitivinicultura norteamericana, http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2010/12/charles-smith-wines-boom-boom-syrah.html
Y el día pasado y ya con su referente de la cosecha 2010, volvió a dar ese mismo perfil a todos los presentes. A algunos les gustó especialmente, otros captamos esa expresión que solemos definir como vino hecho a medida para pasar un rato divertido, para atrapar los sentidos con la explosión típica de los vinos del nuevo mundo estadounidense, que sortean el purismo y afrontan su cata con mucha golosidad y ciertos fuegos artificiales.
Lo decía algunas lineas más arriba, el Boom Boom de Charles Smith es casi un monovarietal de syrah, ya que esta uva supone en su elaboración un noventa y ocho por ciento, redondeada por pequeños aportes de garnacha y malbec. 
Diría que es un vino joven al que se le nota cierta estancía sobre lías, dejando en copa parada una cromática apicotada de buena intensidad, con reflejos púrpura. La nariz está bien armada de complejidad con frontal en primera instancia que recrea memorias de cerezas y frambuesas, aportando después un eje de segundo plano de fragancia en el que aparecen evocadoras notas de romero, lavanda y un pleno balsámico que aporta un guiño suave de regaliz y eucalipto. Flores rojas y violetas rodeando a los descriptores frutales, sugerente y perfumado.
La boca abre con una buena pareja de golosas sensaciones y traza de acidez contenida, despliega frescura en el avance, con emulsión de la fruta madre, que se encarama y llega hasta el paladar, el cual es sometido a una fresca ducha de fruta. Taninos golosos y pulidos, equilibrado, sustancioso. Media seña de persistencia, con la retronasal que recuerda cerezas y frambuesas, hierbas aromáticas, débil guiño de botica, silvestre y con la naturaleza bien desplegada. Prolongado en justa medida, es en efecto un vino que hace justicia al eslogan de la etiqueta, explosión de fruta, muy aparente.
Lo califico en esta añada 2010 entre recomendable y muy recomendable.
Para acompañar un plato de pasta con caldo de pescado, espárragos trigueros, almejas y percebes, es desde luego un arma de buen filo. Si algo hace el vino es desengrasar y bautizar la boca con la esencia procedente de la fruta que le dió vida.
Ya digo, división de opiniones en torno a la franqueza del vino, pero a todos nos resultó sabroso.
Muy de aquella zona del otro lado del charco.


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