martes, 27 de octubre de 2015

Bodegas Terras Gauda La Mar 2012.




Mi agradecimiento a los responsables de esta bodega gallega acogida a la denominación Rías Baixas, por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediando el envío de varias muestras de sus principales referencias. Terras Gauda es una de las bodegas que repiten en la colaboración con este blog lo cual supone siempre un orgullo personal, ya es que es sinónimo inconfundible de que se valora el trabajo que uno lleva realizando desde hace ya siete años de modo diario e inquebrantable, a la par que totalmente desinteresado.
La Mar en edición de añada 2012 se elabora con una conjunción varietal de la casta caiño blanco, en una proporción mayoritaria, ochenta y cinco por ciento, con menores aportes de albariño y loureiro.
Uva de poca producción, ciclo vegetativo largo y tardía maduración, la caiño blanco supone para Terras Gauda un reto, ya que en estrecha colaboración con el Centro Superior de Investigaciones Científicas y el Centro di Ricerca per l´Enologia di Asti, ha logrado aupar la varietal a un nivel de protagonismo desconocido hasta el momento. Gracias a La Mar, la caiño blanco se pone al alcance de quienes catamos y escribimos de vino, pero también al del consumidor final que puede de este modo añadir a sus preferencias el de una uva gran desconocida y que desde luego y a juzgar por la complexión de este vino blanco seco de Terras Gauda ofrece un buen perfil de complejidad y expresión.
La crianza sobre lías se muestra esbelta durante el proceso de cata, dotando al vino de untuosidad, de descriptores gustativos y aromáticos sedosos y llenos de equilibrio.
Cromática amarillo pálido con dorados reflejos, buen brillo. Nariz intensa, más frutal que floral, con recuerdos cítricos, fruta blanca con hueso y algún guiño tropical menor. A una suave prolongación balsámica, sucede un final de perfume que traslada salinidad y un periplo olfativo mineral.
Boca gustosa, con mucha llegada y estilosa pegada, el vino despliega buena frescura, una media alta traza de acidez contenida y muy equilibrada,  cierta cremosidad, untuosidad procedente de la maduración sobre lías. Franca seña de persistencia, con la retronasal inspirada en evocaciones de manzana golden, albaricoque, ciruelas claudia, almibarado punto, con una segunda instancia dominada por las prolongaciones frutales a las que se une un sello balsámico en forma de memoria anisada leve y una punta floral blanca muy débil.
Finaliza con esa misma prolongación de la fruta que se convierte en evocación de mousse de limón y frutas blancas con hueso, y redondea con el brillo salino y mineral que alarga la expresión del vino.
Lo califico en esta añada 2012 como muy recomendable.

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