domingo, 11 de octubre de 2015

Bodegas Roda Roda I Reserva 2004.


Vino catado y degustado en el transcurso de la masterclass del británico Tim Atkin, celebrada durante la primera jornada del evento La Cata del Barrio de la Estación. Una nueva versión de la gran dama negra de Bodegas Roda,  tal vez en esta edición de cosecha, la referente al año 2004, con un perfil más blues que jazz, con unos descriptores más expresivos pero menos centrados en ese carácter de fruta negra, tan habitual en los rasgos de complejidad de esta etiqueta de la bodega del Barrio de la Estación. Un twelve bar blues vinícola con turnarround incluído en forma de una retronasal emocionante en cuanto a viveza y engalanada complejidad expresiva, más allá de los acordes de la fase olfativa.
La tempranillo de Rioja arraigada, con mucha intensidad varietal, que se despliega en toda su extensión, con la influencia de la madera marcada pero siempre respetuosa, dejando que sea la fruta quien impone su ritmo, pincelando en copa parada una cromática apicotada con reflejos púrpura y grana. Aunque no me parece el icono más fiel de los Roda I que he catado hasta el presente, ó al menos sí uno de los más cargados de serena discrepancia, en nariz el vino eleva benditas plegarias al trono de la fruta negra y roja maduras, con un guiño que me habla de la dulce, roja y jugosa carne interior del higo, con una segunda instancia que predica cedro y tostados, vainilla y pimienta, en menor medida canela, jugando al escondite con los retornos de fragancia florales, estos más en clave pétalos rojos que violetas, sensaciones de granos de café y al final un golpe breve de perfume que a título particular me recordó a hierbas aromáticas y un suave apunte de tierra humedecida tras la tormenta de verano.
Amplio en detalles de esa complejidad que hace de un vino algo especial, particular y con propia personalidad.
La boca es golosa, muy de fruta, aporta buena traza de acidez en el avance, llena la boca y cubre el paladar con distinción. Reflexiono en torno al vino que tengo en la copa y creo que, en efecto; es una añada que nunca relacionaría con la enseña Roda I en una cata a ciegas.
Prolongado, me manda en este caminar por la boca un ferviente recuerdo de fruta más roja que negra, con los taninos golosos, amplios y pulidos, buena seña de persistencia varietal, longitud. La retronasal abunda en ciruelas rojas, ciruelas oscuras, frambuesas, alza notas especiadas dulces, tostados, ahumados, balsámicos más pronunciados que en nariz, de nuevo las hierbas aromáticas, laurel; y un punto final que deja de lado los descriptores torrefactos y cafeteros de la vía olfativa y me cubre más de evocaciones minerales.
En fin, un vino que durante su cata me ha satisfecho, me ha encandilado, por esa versatilidad, esa larga complejidad y ese particularismo respecto a la inmensa generalidad de los Roda I de otras añadas ya catadas con anterioridad.
Lo califico en esta cosecha 2004 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Por cierto, tiene aún mucho juego que dar, mediando una guarda afinada y responsable en botella.

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