domingo, 4 de octubre de 2015

Bodegas López de Heredia Viña Tondonia Reserva 2002 - Segunda cata.


Vino catado y degustado durante el pasado evento La Cata del Barrio de la Estación, en sede de uno de los templos sagrados del vino de Rioja, las bodegas López de Heredia, padres espirituales de la criatura en cuestión.
Ya publiqué con anterioridad en este blog una entrada haciendo referencia a esta misma etiqueta y edición de añada, Viña Tondonia Reserva 2002, y lo hice con fecha 11 de marzo de 2014, durante una visita a la maison de los hermanos López de Heredia, acompañando a unos visitantes procedentes de Argentina, http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2014/03/visita-bodegas-lopez-de-heredia-ii.html
En esta segunda cata, pasado ya un tiempo prudencial, el vino apareció más pronunciado, con las proporciones varietales conocidas, la tempranillo como casta mayoritaria, dejando un segundo plano a la garnacha, que como bien suele explicar María José López de Heredia es siempre la primera uva que se vendimia de cuantas varietales maneja su bodega, y un menor aporte a mazuelo y graciano, buscando viveza y color.
Acredita seis años de estancia en barricas de madera de roble procedentes de la tonelería de la bodega con el calado más largo de cuantos existen en el Barrio de la Estación, con dos trasiegas por año.
Clarificado con huevos frescos y embotellado sin filtrar, permanece un periodo adicional de seis meses antes de su salida al mercado.
Cromática que en copa parada manifiesta tonos rojos picota con reflejos púrpura y grana, expresando en su cercanía recuerdos de fruta roja en sazón, acompasada por matices especiados que van desde una gracil vainilla hasta una más sugerente nuez moscada, desliza sentidos lácticos ligeros, con un eje central de fragancia que deja memorias tostadas y torrefactas.
En una segunda aproximación tras agitar la copa brevemente, surgen matices de frutos secos e incluso alguna seña balsámica de menor marca.
La boca escenifica una entrada golosa, la tempranillo se expresa con longitud, pero la garnacha parece templarla, afinarla, ajustándola a un perfil de vino galante y amable, armando buena fluidez en el avance, siempre reflejando extracción y jugosidad, taninos finos y golosos.
La notable influencia de la madera, seña de identidad habitual y hasta legendaria en los vinos tintos de López de Heredia, no resulta pesada, permite que la fruta se exprese con longitud y cercanía.
Respecto a mi análisis anterior, aquel del mes de marzo de 2014, creo que es un vino que evidencia buena condición de presente, una buena evolución en botella, con mejor finura y mayor capacidad expresiva, un vino, en fin; más centrado.
La persistencia se despliega en seña de media alta intensidad, con la retronasal relatando evocadoras notas de ciruelas rojas y cerezas, punto suave de piel de naranja en confitura casi imperceptible, anunciando en seguno plano de escena detalles especiados de buena complejidad, menores apuntes lácticos de los evidenciados en la fase olfativa y un epílogo que deja memorias de granos de café y tostados procedentes de la madera.
Lo califico en esta añada 2002 como muy recomendable.
Siempre un lujo catar los Viña Tondonia y más si se lleva a cabo esta práctica en pleno corazón de la bodega que les da vida.

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