martes, 15 de septiembre de 2015

Hacienda Villarta Tozara Tempranillo 2012.



De nuevo mi gratitud a los responsables de esta bodega toledana por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola.
Tras publicar dos entradas en el blog referentes a sus vinos Besanas, blanco y tinto crianza, hoy le toca el turno a este Tozara, un monovarietal de la casta tempranillo, que me hicieron llegar en su edición de cosecha 2012.
Con la influencia de la Sierra de Gredos sobre el viñedo y con los suelos profundos de composición arenosa en donde este se asienta, estamos delante de uno de esos vinos que llega con humildad y que termina gustando por el perfil que presenta en cuanto a la calidad de la uva. Tiene eso sí, en el comienzo de la cata, tras el descorche inicial, un punto cerrado que a medida que agitamos la copa va cediendo espacio a la fruta, con presencia de madera, pero avanzando hacia una mayor integración de esta y un notable equilibrio.
Tras la vendimia, se procede con un macerado de los frutos con los propios hollejos, siguiendo con una fermentación alcohólica que se desarrolla en depósitos de acero inoxidable bajo estricto control de temperatura. Finaliza con una maduración de diez meses en barricas de madera de roble francés y americano.
En copa parada muestra una cromática apicotada de buena intensidad, con reflejos púrpura. Desliza en nariz recuerdos de fruta roja y negra maduras, con algunas notas iniciales en donde predomina la influencia de la madera continente en donde hizo la crianza, si bien con el paso de los minutos y aireando la copa, los descriptores frutales se apoderan del camino.
Especiados dulces ligeros y un fondo balsámico, que dejan paso final a notas tostadas y cafeteras, estas menos intensas, aunque le dan buena traza de personalidad.
Boca gustosa desde el arranque, con media alta nota de acidez, buena frescura y algunos puntos de calidez cuando el vino alcanza el paladar. Taninos golosos y marcados, sugerentes.
Buena persistencia, con la retronasal enviando recuerdos de cerezas, ciruelas oscuras y algunas evocaciones tostadas y de ebanistería, dejando espacio a los mismos incisos cafeteros que asomaron en la fase de fragancia, y acabando en sapidez y prolongación.
Vino que califico en esta añada 2012 como recomendable.
Intenso, tiene llegada.

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