martes, 1 de septiembre de 2015

Clos de L´Oratoire des Papes Châteauneuf-du-Pape 2012.






Bodega enclavada en el territorio de la apelación Châteauneuf-du-Pape, cuyo origen se remonta a finales del siglo XIX, cuando la familia Armouroux la fundó para gloria de las generaciones pasadas, presentes y a buen seguro también futuras.
Bautizada con tan litúrgico nombre debido a la cercana presencia de una pequeña y coqueta capilla cercana a uno de los viñedos en propiedad del dominio, cuenta con una extensión de cultivo de veintidós hectáreas, de las que la mayor parte se dedican a la elaboración de vinos tintos.
El vino que ocupa el protagonismo en esta entrada del blog se elabora con una base mayoritaria de garnacha, sobre el ochenta por ciento, dejando el veinte restante para uvas de las varietales syrah, mourvedre y cinsault, frutos todos procedentes de cepas con una antiguedad media de cincuenta años.
La crianza se desarrolla en combinación de barricas de madera de roble francés y foudres, durante un periodo de entre diez y doce meses.
Gracias a la generosa aportación de mi buen amigo, el enólogo Chus Madrazo, pude disfrutar catando este vino a ciegas y después, degustándolo a la vista.
En copa parada plantea una cromática apicotada con reflejos púrpura, mostrando en su primera cercanía aromática recuerdos de frutos rojos, con alguna seña floral poco desplegada, añadiendo en segunda instancia matices balsámicos y alguna nota que expresa una ligera memoria de trufa, tal vez fruto del dimetilo.
Su capacidad de fragancia es de cierta complejidad aunque creo que con más tiempo de guarda en botella podrá afinar, incrementar e incluso intensificar algunos de los descriptores, que todavía se encuentran en progresión. De lo que no cabe duda es de que la fruta roja en sazón impera durante esta fase de cata, dejando las influencias procedentes de la crianza en un segundo plano.
Boca jugosa en el arranque, con fluidez en el avance, media seña de acidez y buen tono de frescura, con un nudo de fruta roja que se va liberando y que cuando alcanza el paladar lo llena de viveza.
Taninos finos y golosos, con la seña de dulzor de la garnacha bien representada, franca prolongación.
La retronasal habla de cerezas y frambuesas, muy suave punto de grosellas, con algún pétalo de flores rojas y una seña balsámica que redondea el conjunto, marcando con menor fuerza que en la vía olfativa, ese punto de trufa, que aporta cierta personalidad al vino.
Lo califico en esta añada 2012 como muy recomendable, podrá ganar enteros tras un par de años más en botella, siempre mediando una guarda responsable. No lo olviden.

No hay comentarios:

Publicar un comentario