sábado, 26 de septiembre de 2015

Bodegas Roda Sela 2012.




El viernes dieciocho de setiembre fue elegido como fecha para los profesionales que decidimos asistir a La Cata del Barrio de la Estación, cita ineludible a la que se accedía mediante invitación, y quiero aprovechar, después de varias entradas en mi blog dedicadas al evento, para agradecer la cortesía de la organización al cursar una a mi nombre, reconocimiento sincero de la labor que sin pausa vengo desarrollando desde hace ya unos cuantos años.
Fue precisamente ese viernes cuando en el interior de una carpa instalada a tal fin, algunos de los presentes fuimos invitados a un almuerzo distendido, en donde uno de los platos que abrían el ágape venía representado por una primorosa menestra de verdura. Muy a la riojana y navarra, con sus gustosos rebozados y esas láminas de jamón ibérico que sirven para salar el conjunto, bien completado con alcachofas, cardo, judía verde, champiñón y demás familia.
Dentro de la selección de vinos que se ofrecían a los comensales, se hallaba este Sela de Bodegas Roda, en su edición de añada 2012.
Una referencia de la que ya he escrito con anterioridad en el blog y que pude catar y degustar bien acompañado por tres periodistas y dos representantes de la Quesería Los Cameros de Haro.
Repasando entradas precedentes del blog doy con mis comentarios de las añadas 2008, 2009 y 2010.
http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2010/11/sela-2008-bodegas-roda.html
http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2013/05/bodegas-roda-sela-2009.html
http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2013/08/bodegas-roda-sela-2010.html
En lo que respecta a este vino en su cosecha del 2012, está elaborado con una base mayoritaria de la casta tempranillo, en un porcentaje del noventa y cinco por ciento, fruta procedente de viñas que acreditan una antiguedad de entre quince y treinta años, dejando la cantidad restante para una breve representación de graciano y garnacha.
Tras la vendimia y ya en bodega se procede con una fermentación alcohólica tras de la cual, comienza la maloláctica, desarrolladas ambas en tinas de roble francés.
Acredita una maduración de doce meses en barricas seminuevas de madera de roble francés.
En copa parada muestra una cromática apicotada de buena intensidad, con reflejos violáceos, estética cubierta. Nariz que se envuelve con recuerdos de fruta roja y negra maduras, con evocaciones de segunda instancia que despliegan notas balsámicas, algún guiño especiado, finalizando en un punto que personalmente me ha ofrecido fragancia ligeramente mineral.
Boca jugosa, gozosa en cuanto al sello y condición de la fruta que le da vida, untuoso y pleno de intensidad balsámica cuando el vino alcanza el paladar, abre las compuertas de la salivación y acompaña de maravilla a la menestra, pese a la presencia de las alcachofas que al ir rebozadas pierden parte de ese bellaco punto que suele alejarlas de cualquier posible armonía con una buena copa de vino.
Elegante y potente en su avance, expresa unos taninos golosos y bien marcados, que se integran en el conjunto dotando la capacidad expresiva del vino de buenas dosis de personalidad.
Buena seña de persistencia, muy varietal, con la retronasal que envía recuerdos de cerezas, frambuesas y arándanos, con un suave punto especiado, a medio camino entre vainilla y pimienta, y un fondo plenamente balsámico que refuerza la sabrosa complejidad del vino.
Sapidez final y menos expresión mineral que en la fase olfativa.
Lo califico en esta añada 2012 como muy recomendable.
Por cierto, la menestra, sin ser la mejor que he disfrutado en mi vida, tenía su encanto, y puestos a lanzar el pero patibulario, más que nada para que pueda ser corregido de cara a futuras citas, tenía un triste déficit de sal, nada irreparable.


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