miércoles, 23 de septiembre de 2015

Bodegas Roda Roda I Reserva 2008.



En mi primer artículo sobre esta referencia de Bodegas Roda, que data del mes de marzo de 2012, mencionaba a Sassy, la maravillosa cantante de Nueva Jersey, Sarah Vaughan, comparándola muy en clave Juancho Asenjo, con las sensaciones que aporta por regla general este Roda I.
Es uno de esos básicos para quienes gozan acariciando el paladar con vinos que refuerzan las evocaciones negras, frente a las rojas. Y lo es añada tras añada, si bien en algunas ese carácter consustancial con la etiqueta aparece mucho más marcado.
La Divina, la gran dama negra del jazz, con su orgulloso control del nervioso tremor en diafragma ó laringe, con la incorporación del bebop a su canto, con esa fuerza mezzosoprano, que la distingue con emoción del resto del coro.
Roda I y su ensamblaje con los frutos procedentes de las parcelas que maduraron en negro, la tempranillo clavando su identidad en los sentidos del catador, amplia y rotunda, fermentando en tinas de madera de roble, bajo control de temperatura, acreditando una maduración de dieciseis meses en barricas de roble francés, con una proporción paritaria de madera nueva y de un vino, y afinando veinte meses más en botella antes de su salida al mercado.
Estabilizado por medios naturales, clarificando con clara fresca de huevo.
En copa parada exhibe una cromática apicotada intensa, con reflejos púrpura, capa profunda y oscura, deslizando en su cercanía aromática vivos recuerdos de moras y bayas silvestres cubiertas en cuanto a color, algunos detalles especiados que acompañan a la fruta, traza balsámica y una señal láctica menor que deja paso al final de la fragancia matizado en evocaciones de mina de lapicero, grafito.
Abre en boca con volumen, amplio en cuanto a su despliegue de frescura, sustancioso, largo en el avance, hay ducha de fruta, con los taninos golosos y elegantes, estableciendo un buen ritmo en cuanto a la seña de persistencia.
Retronasal amable, que habla de moras, ciruelas oscuras y arándanos, pimienta y suave vainilla, abriendo un guiño balsámico de regaliz y aportando en el final una estupenda carga de esa mineralidad que ya se expresaba en la vía olfativa.
Buena complejidad con la fruta negra como protagonista.
Walk my way, and a thousand violins begin to play...
Lo califico en esta añada 2008 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Seguirá progresando mediante una guarda responsable en botella.
Por cierto, no lo dije, vino catado durante mi asistencia del sábado pasado al evento de La Cata del Barrio de la Estación, en sede de la propia bodega y con el meandro sobre el río dejando huella en los presentes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario