domingo, 27 de septiembre de 2015

Bodegas Carballal Albariño Cepas Viejas 2014.


Conocí esta bodega durante una visita del pasado al salón de vinos que organiza Jean Marcos en Santander. La identidad del albariño se presenta ufana en mi pretérita aproximación a este vino en aquella edición de añada 2011, tal y como referí en la entrada del blog correspondiente que data del 13 de febrero de 2013. No era un vino homologable a la leyenda urbana de los albariños de Rías Baixas, más bien transmitía buena sensación en cuanto a propia personalidad.
En lo que respecta a esta misma etiqueta en su cosecha del año 2014 estamos hablando de una fermentación alcohólica con levaduras indígenas que tiene lugar en depósitos de acero inoxidable, con una crianza sobre lías que pretende dotar al vino de mayor volumen y condición.
En copa parada muestra un color amarillo pajizo brillante con reflejos acerados y marcados, deslizando en nariz recuerdos de fruta blanca y cítrica en sazón, motivos balsámicos en segunda instancia que se reparten con evocaciones florales. En cualquier caso considero que tal vez no sea esta la mejor de las añadas del albariño cepas viejas de Carballal, ya que tras descorchar dos botellas y en compañía de un buen amigo enólogo demuestra cierta falta de profundidad en su prolongación y un punto en el que la fruta se muestra tímida, huidiza diría yo.
Personalmente me quedo con mi primera experiencia de acercamiento a esta referencia, de la mano de Jean Marcos.
Creo que incluso a ciegas nunca hubieramos detectado la identidad del albariño en esta cata.
Mi consideración y respeto a los vinos que cato y a los autores de los mismos siempre queda por encima de aseveraciones complicadas, de juicios de valor endomingados y de reflexiones técnicas que tal vez no pudieran ser entendidad por la mayor parte del público.
Al final el vino se hace en el viñedo y es el entorno rural con sus diferentes condiciones en función de cada añada quien crea el sello que lleva a la excelencia y la peculariedad.
Ni siquiera el mejor de los enólogos puede cambiar el curso de la naturaleza a la hora de elaborar un vino.
En boca tiene una entrada en donde la traza de acidez aparece contenida, no excelsa como suele pasar en los vinos elaborados con esta varietal. Se nota eso sí, la crianza sobre lías en las sensaciones desplegadas en el avance, con una buena nota de untuosidad, si bien la frescura no aparece afinada, y aunque esboza en el alcance del paladar un punto de más expresión frutal, sin embargo no llega a dejarse sentir con la gallardía deseada.
Retronasal en donde aparecen suaves guiños florales, con la fruta agazapada detrás, limón, pomelo y ciruelas claudia, retornos balsámicos de hinojo y un final que no alcanza a mi juicio la intensidad deseada.
Dentro de unas formas correctas, tal vez le falle algo el fondo.
Lo califico en esta añada 2014 entre aprobado y recomendable.

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