miércoles, 16 de septiembre de 2015

Bodega Marañones Labros Paraje Peña Cruzada Garnacha 2013.




Mi gratitud a los responsables de esta bodega acogida a la denominación Vinos de Madrid por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediando el envío de varias muestras de sus referencias principales.
El perfil de vino de parcela de este Labros en edición de añada 2013 responde a la presencia en su espíritu de frutos de la varietal garnacha, procedentes del Pago de los Lloros, una extensión de viñedo de menos de una hectárea que posee una composición del suelo granítica con textura arenosa y que se localiza a una altitud de seiscientos cincuenta metros sobre el nivel del mar.
Viñas de cultivo ecológico de una edad media de setenta años, que auspiciadas por una orientación cardinal oeste dan lugar a racimos pequeños, siempre con la credencial de bajo rendimiento.
En el proceso de vinificado y tras la vendimia, se comienza con una maceración prefermentativa en frío, uva entera. Sigue con una fermentación en tinos abiertos de treinta y tres hectolitros, aplicando pigeage. Maduración durante doce meses en barricas usadas de quinientos litros de madera de roble francés, sin filtrados ni estabilizados antes de proceder con el embotellado.
En copa parada abre una cromática apicotada suave con reflejos grana, tonalidades ligeras muy propias de la varietal, manifiesta en su cercanía aromática recuerdos de fruta roja madura, cerezas, grosellas y frambuesas, con una segunda instancia que exhibe evocadores matices florales y silvestres, abriendo paso al final de la fragancia a un punto balsámico bastante sutil.
La boca es jugosa, bien trazada la golosidad varietal, con la inevitable condición contenida de la acidez que siempre resulta de media baja intensidad en los vinos elaborados de modo monovarietal con la garnacha, aunque el Labros 2013 inclina la balanza hacia una virtud mineral y frutal, ambos descriptores escenificados con brillantez y viveza en la progresión, cubriendo el paladar con una motivación golosa y dando paso a unos taninos finos y dulces.
Buena persistencia, de la fluidez saca, como un mago el conejo de la chistera, chispas, frutosas y rodeadas por una notable carga de mineralidad que por momentos gana el escenario de la cata con memorias terrosas.
Retronasal que insiste en memorias de frutas rojas en sazón, algunos pétalos florales rojos y guiño silvestre, trazando un paso balsámico y desembocando en ese término de sustanciosa mineralidad, tan discutido por algunos en los últimos tiempos.
Lo califico en esta añada 2013 como muy recomendable.
A mi juicio superior a su hermano de la añada 2011, que tuve la suerte de catar y comentar y que figura en este blog en una entrada que data de Diciembre de 2013.
http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2013/12/bodega-maranones-labros-garnacha-2011.html

 

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