viernes, 7 de agosto de 2015

Jacques Broustet Vigneron Artisan Autrement le 2012 de Lamery.



Vino catado gracias a la generosa aportación de mi buen amigo Angel, durante una reciente cata que reunió a un buen grupo de entusiastas de este fabuloso universo vitivinícola en torno a una mesa y a una selección de vinos elaborados con fruta procedente de las prácticas biodinámicas de cultivo.
Su padre espiritual a la par que valedor del Autrement 2012 de Lamery, es el inefable Jacques Broustet, que con orgullo enarbola el lema une vigne vivante sur une terre vivante, apostando por las teorías del legendario Rudolf Steiner y por el equilibrio del desarrollo integral y la interrelación de suelos, plantas y animales sin intervención externa, buscando a través de la naturalidad la excelencia, ó la menos una personalidad propia reflejada en sus vinos.
Entre sus viñedos del Pays de Garonne, Broustet protege este Autrement de sulfitos, con proceso de vendimia manual y una maduración que se extiende durante un periodo de nueve meses en barricas de madera de roble francés de entre seis y siete años, apostando por una conjunción varietal de merlot, malbec, cabernet franc y cabernet sauvignon.
Sin aporte de filtrados, su perfil de vino natural queda a la vista.
En copa parada muestra una cromática apicotada con reflejos púrpura y grana, en nariz y tras el descorche asoman recuerdos relacionados con brett, si bien tengo entendido que en los vinos de condición natural esta expresión suele relacionarse con la expresión propia del terroir, y de hecho en una posterior aproximación personal al vino tal seña volvía a aparecer aunque en una descripción más afinada e integrada en el conjunto.
Por lo demás aparecen algo escondidos rasgos descriptores que recrean memorias de fruta roja en sazón, algunos tonos silvestres y balsámicos condensados en la misma huella y cerrando el carrusel de fragancias.
Personalmente esa seña de brett esbozada en el perfume y en el inicio de la cata no me ha gustado, pero creo que a este tipo de vinos hay que darles una segunda y hasta una tercera oportunidad, siempre paciencia y mucho respeto, algo que a veces los catadores no tenemos.
Y en efecto y como ya he dicho, justo antes de abandonar el teatro de los sueños organolépticos, hice el ejercicio de volver a insistir con este Autrement, y mis dudas sin llegar a desaparecer, al menos inclinaron la balanza hacia el lado de la complacencia.
Boca amable en el inicio, con la fruta caminando con placidez, frescura y un punto de sequedad débil y no demasiado prolongado cuando el vino alcanza el paladar, taninos pulidos y golosos, media seña de persistencia, dejando en la vía retronasal idénticas sensaciones que en la fase olfativa, dando memorias de fruta roja en sazón, flores, arbustos y eucalipto, dejando en el final una huella de sapidez y un punto de esa cuadra limpia que finalmente decidí, al menos a título personal, identificar no como defecto sino más bien como propia expresión del Autrement le 2012 de Lamery.
La cata de este vino bien pudiera haber abierto un debate, diferentes pareceres, ideas opuestas entre los presentes.
Personalmente me he decidido por calificarlo como recomendable, sobre todo después de mi segunda aproximación mediante un segundo servicio en copa.
El vino estaba cerrado, se aireó y siguió manteniendo ese credencial de brett, que lejos de considerarlo defecto, preferí identificarlo como huella franca de un vino natural y del terreno sobre el que se criaron sus frutos.
Por ello, me quedo con el terre vivante y descarto otras interpretaciones perversas.

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