viernes, 28 de agosto de 2015

Gómez Cruzado Blanco Cosecha 2014.



Uno no puede menos que agradecer a Marga Pérez su extraordinario rol de anfitriona, cuando hace pocos días un grupo de amigos, apasionados catadores y degustadores de vinos, decidimos dejarnos caer por Gómez Cruzado, con el fin de pasar un buen rato compartiendo sensaciones y además opiniones acerca de las añadas actualizadas de esta bodega jarrera, localizada en el legendario Barrio de la Estación. A Marga le conoce uno desde que en los lejanos e inolvidables años de aquel Haro ella le dió buenas lecciones de inglés, y desde que en unos tiempos más cercanos, uno, a veces con su familia y otras con amigos, se acercaba presto a comer ó cenar al restaurante de su familia, La Vieja Bodega, ese establecimiento de Casalarreina que es santo y seña en el gozo del buen yantar.
Hay personas en este Haro que siguen ejerciendo su papel de personas, independiente de cual sea su lugar de trabajo y dedicación. Marga Pérez es sin duda, una de ellas.
Metidos ya en materia este vino blanco de Gómez Cruzado está elaborado con una conjunción varietal de viura, mayoritaria en una proporción del ochenta y cinco por ciento y tempranillo blanco, en la parte restante. Frutos que proceden de la misma finca, situada en Haro a elevada altitud, viñas de bajo rendimiento, asentadas en suelos pedregosos, manto de canto rodado y caliza en el subsuelo, localizadas en una ligera pendiente. Vendimia manual con prensado ligero ya en bodega, y con un cincuenta por ciento de raspón presente en prensa, con posterior fermentado espontáneo en depósitos de acero inoxidable, a temperatura constante. La crianza se realiza en proporciones paritarias, cinco meses en barricas de madera de roble francés con lías finas, estas sin tostar, domadas al vapor; y la otra parte también con presencia de lías finas en depósitos de hormigón.
En copa parada el vino exhibe una cromática amarilla pálida y brillante, con reflejos verdosos y algunos acerados, amaneciendo en la proximidad olfativa con señas que recuerdan a fruta cítrica, ciruelas claudia maduras, manzana fuji más ligera y un punto balsámico que desemboca en un guiño que sin lugar a dudas guarda relación con la presencia de las lías durante la crianza, dejando notas cremosas. No aprecio sensaciones de mineralidad en la fase aromática de la cata, ó al menos yo nos las he apreciado.
Boca amplia, con un comienzo que arranca con larga traza de acidez y frescura, esbozando en el avance una significativa y galante sensación de untuosidad, que llena la boca y el paladar, perfilando la expresión de la fruta madre, buen equilibrio y buenas señas de la maduración sobre lías.
Media nota de envolvencia, que estoy seguro irá a más con más tiempo de guarda responsable en botella. Persistente, tiene alcance, cerrando con una expresión retronasal que habla de similares descriptores expresados en la fase olfativa, añadiendo junto a los tonos balsámicos y lácticos, un punto no destacado en el paso por nariz y que en esta fase sin embargo aparece más destacado, mineralidad que se relata mediante evocaciones salinas y de granito.
Suave tono de amargor final que cierra la cata y que prolonga las sensaciones del vino.
Lo califico en esta añada 2014 entre recomendable y muy recomendable.


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