viernes, 14 de agosto de 2015

Gil Family Estates Cellers Can Blau / Can Blau 2013.





Mi agradecimiento a los responsables de comunicación de Gil Family Estates por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediando el envío de varias muestras de sus principales referencias, alguna de las cuales ya he catado con anterioridad y publicado en su correspondiente entrada de blog.
El caso que me ocupa en el día de hoy es un vino tinto acogido a la denominación de origen Montsant, elaborado con una conjunción varietal en la que la cariñena es base mayoritaria, con frutos vendimiados en parcelas de la propiedad asentados en suelos de composición arenosa y arcillosa, completando la suerte con algún aporte menor de syrah, fruta que se cosecha en cepas plantadas en suelos calizos y garnacha, esta última vendimiada en viñas que atienden a terrenos pizarrosos, la llicorella catalana
Estupendo planteamiento, que sin duda promete, y que desde luego y siempre bajo mi punto de vista hace que el vino exprese una ferviente seña de mineralidad y por ende, de complejidad y personalidad propia.
Con las credenciales profesionales de Sarah Morris y Nuria López Sarroca en cuanto a labores enológicas y al frente del proyecto, este vino de Cellers Can Blau acredita una maduración de doce meses en barricas de madera de roble francés, precedida de una maloláctica.
Tiene en copa parada una cromática apicotada de buena intensidad con reflejos púrpura, deslizando tras el primer servicio en copa, reciente el descorche, algunas notas cerradas que a medida que pasan los minutos van abriendo su capa, dejando que la fruta se exprese en plenitud, con segunda instancia dedicada a evocaciones de especiados dulces e incluso clavo, con carácter silvestre posterior, completando con un golpe final que me ha traido sensaciones balsámicas y minerales.
Hay alguna percepción a posteriori que significa cierta memoria de fondo de armario y torrefactos.
Menos marcada que los decriptores principales.
La boca es sabrosa, buena sapidez en el recorrido, la fruta se extiende en sazón y diría que incluso condimentada, los fondos especiados y balsámicos se unen para dar buena escolta a la fruta, esta rotunda en todo momento, con notable influencia de la traza de acidez, frescura y jugosas notas que alcanzan el paladar con profusa influencia.
Amable en el paso, buena extracción, taninos golosos y pulidos, es un vino que pese a ser de una edición de añada reciente, recomendaría decantar ó al menos proceder a una apertura con tiempo suficiente para darle unos instantes de aireación.
Retronasal que habla de ciruelas rojas y negras, cerezas y moras, con vainillas y clavo, arbustos, regaliz, mineralidad muy sugerente, amplio en su profundidad, tiene pegada y llegada.
Hay un guiño final de grafito que consolida el carácter de su identidad de origen.
Lo califico en su añada 2013 como muy recomendable.


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