jueves, 27 de agosto de 2015

Domaine Joseph Mellot La Chatellenie 2014.




Agradezco a Catherine Corbeau Mellot su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola mediante la entrega de varias muestras de sus principales referencias, siendo esta presente en la entrada del blog de hoy, la primera de ellas que he catado en compañía de Basilio Izquierdo.
Mujer de probada capacidad de trabajo, Catherine cuenta en su haber desde el año 2007 con la categoría de chevalier de mérito agrícola, título concedido por el Ministerio francés de Agricultura.
La razón de ser de esta mujer tiene en su existencia el vino y todo lo que a este rodea, buscando por delante de cualquier otra cosa elaborar vinos que den placer a quienes los beben, que inspiren emociones y que estén hechos para ser compartidos.
La historia de este dominio vitivinícola se remonta cinco siglos atrás cuando Pierre Etienne Mellot puso los primeros cimientos, pasando de generación en generación desde entonces.
En el presente nos conduce a vinos como este Sancerre, elaborado con frutos de sauvignon blanc que se vendimian en parcelas de la propiedad, viñas asentadas en suelos de composición arcillosa silícea, roca pedernal.
Ya en bodega se procede con una decantación estática en frío, con fermentación alcohólica que tiene lugar en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura, continuando con una crianza sobre lías finas y un solo filtrado antes de acometer el embotellado.
En copa parada exhibe un color amarillo pálido con reflejos verdosos, buena expresión brillante.
La nariz acoge recuerdos plenos de fruta cítrica y tropical, aportando en segunda instancia algunas evocaciones de flores blancas y herbáceos muy afinados, ligero punto balsámico y un final en donde aparecen memorias suavemente salinas y minerales.
Tal vez sea la fase aromática la que más maneja este descriptor de mineralidad, ya que el recuerdo de perfume a roca húmeda no se representa con efectividad en la fase retronasal posterior.
Boca que arranca con sabroso punto de acidez, el guión cítrico se extiende con prolongación, la fruta siempre domina la escena, media traza de untuosidad, equilibrado, con alcance y persistencia.
Retronasal que adopta evocaciones de limón y pomelo, con piña y mango, deslizando menos intensos recuerdos de pétalos de flores blancas, camomila y matorral, añadiendo un débil retorno de hinojo y un epílogo en donde el vino aporta un goloso tono de fruta bendecido y acompasado por una casi imperceptible seña de salinidad que prolonga la capacidad de expresión del vino.
Lo califico en esta añada 2014 como muy recomendable.

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