viernes, 28 de agosto de 2015

Château de Rouillac Blanc 2011.


Mi gratitud a los responsables de este dominio vitivinícola bordelés asentado en la zona geográfica correspondiente a la apelación Pessac-Leognan, por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediante el envío de varias muestras y añadas de sus principales referencias.
La maison Rouillac tiene una larga historia que se remonta al siglo diecisiete y a un legado del consejero del Rey, Jean de Martigny a Jean-Paul Loret, presidente del Parlamento de Burdeos, habiendo pasado por la propiedad del mismo el ilustre Barón Haussmann, que lo adquirió en el año 1864. En la actualidad es el futbolista profesional retirado Laurent Cisneros quien dirige la propiedad en compañía de su esposa Sophie y de sus tres hijas, con un total de treinta y seis hectáreas de extensión de las cuales veinte corresponden a plantación de viñedo.
Con la aportación profesional del enólogo Éric Boissenot, su vino blanco se elabora con una base mayoritaria de la casta sauvignon blanc, dejando menores proporciones a la sémillon y a la sauvignon gris. Tras la vendimia manual se procede con una maceración pelicular de veinticuatro horas, prensado neumático en frío y fermentación alcohólica en barricas de roble francés, de las que un tercio corresponden a madera nueva. Permanencia de seis meses sobre lías en una proporción paritaria de continentes, barricas de roble francés y depósitos de acero inoxidable. Aplicación de battonage regulares durante ese periodo que precede al embotellado.
En copa parada muestra una cromática limpia y brillante, con tonos amarillos pálidos con algunos reflejos acerados y menos intensos verdosos, deslizando en la primera aproximación olfativa plenos recuerdos de fruta cítrica, blanca con hueso, expresando en segunda instancia memorias de flores blancas, ahumados, suaves balsámicos y en el final un tono cremoso que enlaza con los descriptores frutales, mostrando una sugerente evocación a espuma de frutas cítricas y melocotón de viña.
Boca sabrosa, bien delineada desde el arranque, la traza de acidez protagoniza el avance con equilibrio y buena expresión de frescura, se nota la influencia de las lías, dando un punto untuoso en el camino del vino hasta alcanzar el paladar. Envolvencia, finalizando en una retronasal que insiste en recuerdos de limón, melocotón, jazmín y rosas blancas, incidiendo en algún giro de resinas y acabando con la fruta y un punto láctico y cremoso que prolonga su capacidad de expresión.
Lo califico en esta añada 2011 entre recomendable y muy recomendable.

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