domingo, 2 de agosto de 2015

Château de Rayne Vigneau Sauternes 2009.



Vino catado gracias a la generosa aportación de Basilio Izquierdo, en una de esas tardes de verano en donde el dulzor que surge de la copa se complementa bien con la puesta de sol, con el soniquete de los gorriones a punto de dormir y con la compañía de un hombre de vino que hace de este un motivo de alegría y pasión personal.
Añada 2009 de un sauternes que está elaborado con un ensamblaje de uvas de las castas sémillon, en un ochenta por ciento, dejando la proporción restante para la sauvignon blanc, fruta vendimiada en las ochenta y cuatro hectáreas de viñedo en propiedad a disposición de esta bodega bordelesa.
Las cepas se asientan en laderas pedregosas y arcillosas y en mesetas de grava.
En copa parada muestra un color amarillo dorado avanzado, con algunos reflejos de oro viejo, aportando en su cercanía aromática sentidos de fruta cítrica escarchada, notas de melocotón de viña y membrillo, rasgos acompotados, la confitura se hace valer con un suave apunte de flores amarillas, conjugando en segunda instancia guiños balsámicos ligeros, una tímida ventura de hinojo que casi se ve envuelta en los apuntes que derivan del dulzor frutal y de la condición reflejada en el vino proveniente de la noble podredumbre.
Boca que mantiene en la entrada una esbelta y frutal expresión, con un paso glicérico y de media viveza, tal vez el testigo del azúcar por momentos aparece demasiado imperante, inclinando la balanza a su favor y dejando la frescura en retaguardia.
Envolvente y untuoso, ofrece una media alta persistencia y una retronasal que insiste en los descriptores de la fragancia y que hace una menor mención a los tonos balsámicos, hablando en su lugar de un posicionamiento en favor de memorias silvestres y minerales.
Dejando de lado ese detalle en cuanto a un escalón un tanto excesivo de dulzor, lo califico en esta añada 2009 como recomendable.

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