lunes, 3 de agosto de 2015

Château de Passavant David-Lecomte Anjou Cuvée Foulque Nerra 2001.



Vino catado durante una reunión de buenos apasionados de la cultura vitivinícola, celebrada hace pocas fechas en sede de una bodega de Rioja.
Acogido a la certificación Demeter y con la cabernet franc de Anjou-Saumur como estandarte monovarietal, este vino se elabora con frutos procedentes de cepas asentadas en suelos de composición de esquisto con sedimentos briovérien, procedentes del proterozoico superior, muy habituales en la Bretaña septentrional.
Con un periodo de maceración de entre veinte y treinta días, se acredita una crianza en barricas de madera de roble francés que se prolonga por un tiempo de entre doce y quince meses.
La añada 2001 expone en copa parada un color apicotado intenso con reflejos grana, excelente estética cromática que aunque delante de un vino con ciertos años de guarda en botella, mantiene aún unos cauces de color bien pertrechado en cierta condición y empaque de viveza.
La nariz esgrime recuerdos de fruta roja y negra maduras, con algunas sensaciones silvestres y balsámicas de segunda instancia que abren paso a un punto que me ha evocado a roca húmeda, concepto de expresión mineral.
Boca sustanciosa, bien armada en cuanto a la traza de acidez, esbelto en su avance por boca, camina con viveza y concentración frutosa, taninos golosos y pulidos, con envolvencia y equilibrio.
Es un vino que requiere ciertas dosis de paciencia desde su servicio en copa, va evolucionando a medida que pasan los minutos, mostrando al comienzo ciertas sensaciones de falta de complejidad e incluso timidez, que después desaparecen dando paso a gloriosos recuerdos de frambuesas, ciruelas rojas y cerezas, manteniendo un pulso balsámico y finalizando los últimos escarceos descriptores con un sugerente punto de mineralidad, que junto a un guiño de salinidad deja una impronta de suave y fino amargor estilizado y casi insinuante, este no muy marcado ni prolongado.
La fruta siempre imperante, y bajo su capa apicotada y serena, encierra una estupenda personalidad propia que le da alas y que está emparentada con una sensación enérgica de frescura.
Lo califico en esta añada 2001 como muy recomendable.

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