domingo, 30 de agosto de 2015

Bodegas Fontedei Abadia Alier Añada 2013.



Agradezco al enólogo Antonio López de la Casa su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de varias muestras de sus principales referencias.
He comenzado repasando de cerca este vino blanco elaborado con un coupage de diferentes varietales, con presencia de chardonnay y sauvignon blanc, castas que esta bodega vendimia en parajes localizados en la vega granadina a setecientos metros de altitud, apodados Conchoso y La Morama, y en los altos de Alhama, el paraje Llanos de la Gineza, situado a mil cien metros de altura sobre el nivel del mar, alma misma de la Sierra de la Tejeda.
Fermentado parcial en barricas de madera de roble, es un representante de la Indicación Geográfica Vino de la Tierra de las Laderas del Genil, que acoge a los elaboradores que ejercen su actividad al suroeste de la provincia de Granada.
Desconozco si este vino blanco de López de la Casa posee alguna proporción de la casta vijiriega, que fuera común en toda la geografía vitícola andaluza antes de la epidemia de filoxera del siglo XIX, y que en el presente está presente sólo en las Islas Canarias y en esta zona de Granada, en donde se asienta la bodega Fontedei.
No suelo dar por hechos detalles no contrastados, pero lo cierto es que esta indicación geográfica de las Laderas del Genil faculta el uso de varias castas blancas y entre ellas se encuentra la romántica vijiriega, a la que algunos también mencionan como derijadiego ó simplemente diego.
Por ello y aunque no veo acreditada la existencia de esta varietal en los cultivos de Fontedei, también es cierto que la cata del vino me ha dado algunos detalles que pocas veces había presenciado en vinos blancos sólo elaborados con chardonnay y sauvignon blanc.
En copa parada muestra una cromática bastante peculiar, teniendo en cuenta que estamos delante de una edición de cosecha 2013, color evolucionado, con tonos amarillos dorados vencidos, sobrepasados hacia una gama parduzca, suaves guiños oro viejo.
Nariz que amanece con recuerdos de manzanas de variedades diversas, reineta y golden, ciruelas claudia en sazón, punta de pera de agua y membrillo, flores amarillas, sensaciones silvestres y de matorral, con un despliegue balsámico de perfume que redondea el conjunto, apunto también una seña peculiar de higo y un gesto de ebanistería, que aunque no muy marcada y prolongada, aporta al conjunto, unida a recuerdos de la fermentación en barrica, una sugerente personalidad.
Boca untuosa y grasa desde el arranque, porta con credenciales la traza de acidez y frescura, y se muestra equilibrado. Es curioso que el color evolucionado mostrado en copa no se corresponde con las notas que el vino deja en su paso por nariz y boca, y aún así creo que está cerca de lograrlo.
Un vino por ello atemporal en cuanto a perfil, que sin embargo demuestra algunas de las virtudes que yo siempre destaco a la hora de valorar su condición : equilibrio, volumen y llegada.
Y eso ya es mucho.
La persistencia es notable, alcanza el paladar con viveza y fruta y en la vía retronasal insiste en similares recuerdos frutales a los demostrados en la fase aromática, tiene un mayor retorno balsámico y finaliza con una nota de cremosidad y sapidez dignos de elogio.
Lo califico en esta añada 2013, entre recomendable y muy recomendable.
Me enteraré si la vijiriega tiene algo que ver en todo ello.
E incluso si contiene alguna parte de palomino, lo cual desde luego tampoco descartaría.

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