sábado, 29 de agosto de 2015

Bodegas Corral Altos de Corral Barrel Fermented 2008.




Mi gratitud a Carlos Rubio, gerente de Bodegas Corral, por su desinteresada aportación a este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante la entrega de varias muestras de las principales referencias que esta bodega de la denominación Rioja defiende en el mercado nacional e internacional.
Monovarietal de la casta tempranillo, que se elabora con frutos procedentes de una vendimia manual, con selección de la uva a utilizar, posterior fermentación en barricas de madera nueva de roble americano y maduración durante doce meses en idéntico tipo de continente de crianza.
Uno de esos vinos que progresará de un modo conveniente mediante guarda responsable en botella, pudiendo ser catalogado en el presente como un proyecto de vino fino de Rioja, entendiendo por tal ese tipo de vinos tintos de tempranillo que con el paso del tiempo se convierte en un acompañante de copa larga y chimenea, muy en clave de reflexión, gozando a cada segundo que transcurre desde que el vino surge de la botella, llenando la copa y ofreciendo una aterciopelada venerable ancianidad.
Pero a tal fin le queda tiempo de progresión, si bien en el presente prende la mecha de una franca representación de la casta tinta por excelencia dentro de la denominación de origen.
En copa parada manifiesta una cromática roja apicotada con reflejos púrpura, apreciando en la vía aromática recuerdos de fruta roja en sazón, acompañamiento en segunda instancia de evocaciones especiadas dulces y tostados ligeros, lacticos y balsámicos se unen para afrontar un sugerente final de perfume muy en consonancia con los tradicionales vinos de Rioja.
Buen arranque en boca, la fruta predomina sobre la madera, si bien esta aflora con sus influencias desarrolladas durante la maduración del vino, la traza de acidez recrea buena viveza y frescura, amplitud en el avance, estructura y envolvencia, con notas se equilibrio y condición de propia personalidad, taninos golosos y pulidos, con la persistencia amable y prolongada.
Retronasal que marca evocadoras notas de ciruelas rojas y cerezas, vainilla y tostados, apuntando un guiño de regaliz y una buena sensación final de sapidez.
Grado alcohólico bien integrado en uno de esos vinos de Rioja que, insisto, con algún tiempo más en botella, desplegará mayores cotas de gloria personal.
De momento lo califico como muy recomendable.

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