domingo, 16 de agosto de 2015

Bodega Cooperativa Falset Marça Ètim Tradition Verema Tardana Negre 2010.





Adquirí este vino durante una de mis últimas visitas a Barcelona en uno de esos ultramarinos con encanto y señorío de los pocos que van quedando en el centro de las ciudades y de cuyos estantes y rincones surgen a veces sorpresas con las que hay que estar muy atento.
De entrada los vinos tintos dulces son una especie aún rara avis en el mercado cuya presencia no abunda por vinotecas y menos por grandes superficies y restaurantes.
Recomendado por el señor propietario del establecimiento, un hombre veterano, quise comprobar ya de vuelta en La Rioja como se las gasta un vino tinto de la denominación Montsant en el contacto íntimo con mis sentidos.
Elaborado por tal vez una de las bodegas cooperativas más destacadas de Cataluña, este vino tiene un perfil monovarietal, con la garnatxa negra como base mayoritaria y diez meses de maduración en barricas de madera de roble de varios usos.
Cromática agranatada con algunos reflejos rubídeos y sensación estética de cierta densidad glicérica.
La proximidad a nariz destaca recuerdos de fruta acompotada y navideña, anuncia higos, ciruelas pasas, cítricos escarchados en menor medida, con un guiño de cacao que deja paso a señas balsámicas no muy marcadas, finalizando en madera antigua barnizada.
Amplitud en cuanto a la complejidad en la fragancia, sin parecerse, puede guardar cierta semejanza con un orgulloso Oporto LBV.
Boca sustanciosa desde la entrada, va de menos a más, marcando un comienzo fluído y engalanando boca y paladar con esa bella condición fortificada, glicérico en el avance, envía en todo momentos testigos de fruta, magnificando el sello de vendimia tardía y meciendo los sentidos en un bello paseo por las nubes de la envolvencia.
Quince grados bien integrados en el conjunto, se manifiesta equilibrado, y tiene una buena balanza de golosidad. La retronasal insiste en similares descriptores frutales que los reconocidos en nariz, los higos y las ciruelas pasas enarbolan su bandera, con ese guiño acompotado de notable intensidad y un fondo de cacao que se enlaza con esas influencias expresivas de la madera que le sirvió de continente durante la maduración.
Menos marca balsámica que la demostrada en la fase aromática.
Lo califico en esta añada 2010 como muy recomendable.

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