viernes, 21 de agosto de 2015

Berarte Viñedos y Bodegas Cosecha 2014.




Hablar de Berarte es mencionar directamente la tradición de Rioja. Berarte encierra en su compromiso con el consumidor una larga trayectoria en el campo, en la viña, con esa ilusión que ellos también incluyen en su contraetiqueta y que conduce directamente a vinos como el presente, en donde las señas de la denominación de origen Rioja emanan parlanchinas desde el interior de la botella hasta la copa, con una expresión palmaria de que el vino que estamos catando y degustando ofrece desde la simplicidad todas esas circunstancias que comprende la elaboración de un vino para disfrutar, para compartir y beber sin más objetivos que el gozo de sentir Rioja muy cerca.
Visité la bodega tiempo atrás y desde aquella fecha no había vuelto a catar Berarte.
Lo hice el otro día, sabiendo de antemano, debo decirlo pese a que pueda resultar presuntuoso, que iba a encontrar. La tempranillo muy bien representada, ensalzada con mimo por Inmaculada Berrueco, vino tinto joven dotado de buena traza de frescura, la fruta mandando en el paso por boca, llegando con viveza al paladar y expresando un buen potencial, provocando la salivación, instalando un testigo prolongado en donde surgen con bendita osadía recuerdos de fresas de mata, cerezas, ciruelas rojas, con un guiño breve de flores rojas e incipientes balsámicos, estos muy suaves y en menor condición que el resto de descriptores.
En su cromática apicotada con reflejos violáceos, que aparece en la observación a copa parada del vino, se nota su lozana intención, con amabilidad y robustez como criterios que comparten la progresión por boca, alzado y a mi juicio cumpliendo de sobra con el texto que lleva impresa la etiqueta del reverso, "... ofrecer a nuestros clientes una excelente copa de vino con la que disfruten". 
Objetivo cumplido.
Califico este tinto joven Berarte de la añada 2014 como muy recomendable.

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