sábado, 18 de julio de 2015

Viñedos del Contino Blanco 2014.

http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2013/03/vinedos-del-contino-blanco-2009.html

Durante la ya comentada última de mis visitas a Viñedos del Contino, donde San Gregorio y San Rafael se alían de algún modo para proteger, guardar y defender los suelos y viñas con proximidad a los famosos meandro y olivo, siempre con la firme vigilancia y el trabajo de Chus Madrazo y su equipo profesional y humano claro está, pude catar este vino blanco de Contino, recién embotellado, con larga vida por delante, pero que como le comenté a su padre espiritual en presencia de mis acompañantes, periodistas de Radio Euskadi; ya es un presente, un valor sólido, uno de esos vinos blancos que destierran la falsa idea, tópico absurdo, de que los vinos blancos de Rioja no están a la altura de los de otras denominaciones. Un tópico que yo me empeño en desterrar de la cruel rumorología popular, máxime cuando cato vinos blancos de la profusión, complejidad y elegante frescura demostrada por enseñas como Hebabe, Abel Mendoza, Valenciso, Allende ó por supuesto este proverbial Contino.
Es la viura una varietal que sabe envejecer y que dándole el trato idóneo puede sorprender a más de uno de esos que sigue afirmando sin rubor que en Rioja sólo se hacen vinos tintos.
Chus Madrazo apostó por una referencia blanca en Contino y lo hizo con criterio, con esa pasión que surge de su chistera creativa, conjugando equilibrio varietal con muchas horas de vigía en bodega. Buena fruta de las variedades viura, malvasía y garnacha blanca, jugando en cada añada con las características de las uvas presentes en el vino, en función de las circunstancias que plantea la cosecha, siempre manteniendo con fidelidad la base mayoritaria de la casta blanca por excelencia en los viñedos de la legendaria Rioja.
Garnacha blanca de la parcela San Gregorio Encina, viñas del año 1980 asentados sobre suelos de composición arcillo calcárea, malvasía procedente del pago Las Anchas de 1930, en donde el viñedo reposa en suelos aluviales, arenosos y pedregosos y la viura vendimiada en el pago del Lentisco, en San Gregorio La Tabla y en la finca Santa María, antiguedad entre treinta y cinco y cuarenta años.
Madrazo elabora el vino con una meticulosa a la par que noble crianza sobre lías, con removido dos veces por semana y trasiego posterior, a partir del sexto ó séptimo mes, a depósito.
Roble francés y húngaro para consolidar su perfil de vino blanco fermentado en barrica, y como apunta Chus : un vino blanco con capacidad de guarda y progreso.
En copa parada muestra en el presente un color amarillo pálido con reflejos verdosos y un ligero tono acerado, anotando en su cercanía aromática recuerdos de fruta cítrica, mandarina, guiños suaves de ciruelas claudia maduras, tono de frutos secos, estos insinuantes aún, con una evidencia floral y una fragancia láctica que circunda el perfume principal. Se nota la madera, pero siempre por detrás de la fruta, acompañando con suavidad.
Boca llena de intensidad desde el arranque, amplio en su avance, cremosidad inicial que acaricia la fruta, buena traza de acidez, caminar distinguido del vino hasta el momento del alcance del paladar. Cierta envolvencia que irá a más con el paso del tiempo.
Franca persistencia, noto con orgullo personal la presencia de esa garnacha blanca, tal vez un poco menos la de la malvasía y la rotunda danza de la viura.
La persistencia insiste en recuerdos de limón, mandarina, ciruelas claudia en sazón, almendra, membrillo no demasiado percutor y un ramillete de flores blancas que lanzan un guiño ligero.
Lácticos y balsámicos finalizan la cata. Califico su personalidad en esta añada 2014, con un entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Habrá que esperar a su más que prometedor avance en botella.


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