jueves, 23 de julio de 2015

El Escocés Volante La Multa Old Vine Garnacha 2011.



Vino catado en compañía de un buen grupo de amigos entusiastas de la cultura vitivinícola que llega de la mano del hacedor de vinos Norrel Robertson, uno de esos masterwine que no descansa en cuanto a aprendizaje personal y que nacido en tierras escocesas se asentó en España buscando la excelencia a través de los viñedos de garnacha aragonesa.
De su empresa El Escocés Volante surgen referencias cargadas de personalidad, en donde fluyen las sensaciones de tipicidad, siempre con ese punto adicional de peculariedad, de carácter y no ocultas virtudes.
La Multa se elabora con fruta procedente de cepas cultivadas sobre suelos de composición arcillosa calcárea, situadas a una altitud media de entre setecientos y novecientos metros de altitud sobre el nivel del mar y localizadas en el Valle del Ribota.
Tras la vendimia y ya en bodega un inicial despalillado y prensado suave, se procede con una fermentación alcohólica que durante siete días y bajo control de temperatura, incluye delestages y pigeages, en la búsqueda de una buena extracción.
Corta maceración posterior con prensado de las pieles y fermentación maloláctica, estabilizado en frío y ligero filtrado.
En copa parada muestra una cromática apicotada brillante con algunos reflejos púrpura y grana, asomando en su proximidad aromática sensaciones de fruta roja y negra en sazón, acompañada en segunda instancia por retornos florales y balsámicos y dejando en el final un detalle silvestre, que identifico como un descriptor de matorral de monte bajo.
Buen despliegue de fruta en el arranque en boca, un punto de alcohol nada disimulado aunque bien integrado en el conjunto, con la acidez que se recrea en un lineal que refresca el paladar. Los taninos amables, con brillo goloso y pulido, amparando una persistencia de francas virtudes.
Debo reconocer sin atisbo de verguenza personal que a ciegas no la identifiqué como garnacha, ya que en mi modesto ejercicio de comprender el vino que estaba catando divisé descriptores y expresiones más comunes con otras varietales. Por ello digo que no es la típica garnacha aragonesa y que mantiene durante su degustación algunos puntos más cercanos, ya sabiendo que es un vino monovarietal de esta casta; con garnachas de otras zonas de España.
No lo escribo con intención negativa, antes bien con este argumento intento definirla como una garnacha con personalidad y carácter propios, elegante y dotada de cierta condición de excelencia.
Como una garnacha de garnachas, un punto y aparte entre tópicos y leyendas urbanas.
La retronasal abunda en expresión frutal, dejando señas de cerezas y fresas de mata, apuntando en segundo plano evocaciones de confituras y flores rojas, avanzando hacia guiños de mentol y regaliz y finalizando con un buen punto de matorral, perfil silvestre.
Sapidez y concentración, lo califico en esta añada 2011 entre recomendable y muy recomendable.

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