lunes, 20 de julio de 2015

Champagne Lacourte-Godbillon Brut Blanc de Blancs.





Tipicidad estival. Reunión de familia, los cuñados manejan la sorpresa cuando le invitan a uno a comer, y momento idóneo con la canícula apretando para descorchar una botella de champaña. Agradezco a los responsables de esta maison champanera localizada en el municipio de Écueil, su desinteresada colaboración con mi espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de varias muestras de sus principales referencias.
Son ellos quienes lanzan la idea de que seres humanos y vinos tenemos un gran punto en común : la necesidad de ser observados y entendidos. Y tras este lema me alcanza la extraordinaria sensación de estar delante de un blanc de blancs intenso, que alza la varietal chardonnay hasta un elevado punto de comprensión sin tener que perder mucho tiempo en observarla.
Hacía tiempo que no cataba y degustaba un champaña con la proyección, intensidad, concepto frutal y longitud de este Lacourte-Godbillon, franco en las formas y en el fondo, refrescante, con un punto de naturalidad que sobresale entre las finas burbujas y que llena boca y paladar de una simple, que no vulgar, huella de presencia varietal.
Y la excelencia del presente champaña reside a mi juicio en una positiva presencia de lías en su eleboración, una presencia que durante la cata se afirma con orgullo, en la calidad y condición de la fruta, más que segura a juzgar por la intensidad reflejada durante la cata, y en una personalidad propia que surge desde la fase aromática hasta el último segundo que el contenido de la copa acaricia y mima nuestros sentidos.
Me gusta catar y degustar referencias en compañía de personas que no presumen de entender de vino, simples y orgullosos consumidores que sólo saben lo que les gusta, que no es poco, creánme.
Ellos siempre son más sinceros, más cercanos y simples en sus apreciaciones.
Y puedo manifestar que el presente champaña encandiló a todos los presentes.
Copa parada que muestra una cromática amarillo pajiza con algunos leves reflejos verdosos, nariz que enmarca recuerdos de fruta cítrica y manzana verde, sugerente fragancia floral que abre hacia un punto de memoria de bollería fina, con el punto final que abraza una ligera nota de mineralidad, esta no marcada en exceso.
La boca arranca con plenitud de fruta, esbelta traza de acidez que despliega frescura con buena amplitud y elegancia, la viveza que plantea abraza el paladar con un nudo de cítricos complejo y bien marcado, envolvente y con buena persistencia varietal.
Retronasal que habla de limón y flores, con un punto de segundo plano en el que algunas manzanas surgen entre un bouquet de flores, compleja composición de flores y arbustos silvestres, la bollería bien delineada, abriendo al final un magnífico tono en donde las esencias cítricas de la fruta comparten protagonismo con una sabrosa dosis de leve salinidad, esta muy en segundo plano de imagen.
Un champaña sabroso que cumple con la idea que emerge desde el término legendario blanc de blancs y que califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Les aseguro que como acompañante de una paella estival, engrandeció la jornada, convirtiéndola en una sesión familiar de gozo y disfrute.

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