sábado, 25 de julio de 2015

Carlos Sánchez Las Bacantes Albillo Real 2014.



Lo digo y lo repito una y mil veces. Conocer a quienes elaboran vinos es un aliciente, una virtud adicional para quienes catamos y escribimos de este fascinante mundo. Sólo de ese modo se profundiza dentro de la botella que se nos presenta delante. Sólo así somos capaces de bucear y transmitir a quienes se aventuran en leernos todo aquello que esconde de modo involuntario un vino, el que sea. Al menos y siquiera en una mínima expresión con ciertas garantías de éxito.
Carlos Sánchez no disimula la pasión que siente por su trabajo, y lo hace desde la cercanía de una persona amable y accesible, explicando con detalle todas y cada una de las circunstancias del campo y de la elaboración. Desde la vitivinícola Cadalso de los Vidrios y apostando por viñas viejas de albillo real asentadas en suelos de perfil granítico, nos presenta esta botella engalanada con lacre y sometida por todos los presentes a la curiosidad, ya que para los riojanos la varietal albillo resulta, al menos en algunos casos, una gran desconocida.
La cata y degustación de este Las Bacantes en su edición de añada 2014 tuvo lugar en el corazón del municipio de Tricio y quienes pudimos gozar de su suave expresión y de una efectiva frescura, comprobamos que Sánchez hace bien en estar orgulloso de este hijo, cuyo nombre coincide con una obra trágica del poeta de Salamina, Eurípides, en donde las adoradoras humanas, bacantes; integran un coro del que también forman parte las ménades, ninfas de las fuentes, que acompaña al Dios Dioniso durante su llegada a la ciudad de Tebas.
Las Bacantes 2014 es un monovarietal de la casta albillo real, con corta producción, pisado de uvas y una fermentación en barricas de madera de roble francés que se prolonga durante siete meses.
Color amarillo pálido con algunos reflejos acerados y verdosos ligeros, sustanciando en su cercanía olfativa recuerdos de fruta blanca, flores blancas, con un apunte balsámico muy expresivo y una sensación ligera y cremosa en clave de media intensidad, procedente de la madera continente que le dió crianza.
Boca jugosa y fresca desde el arranque, acidez no muy marcada en el avance aunque su aporte refrescante se consolidad a medida que el vino progresa por boca y llega al paladar. La nota cremosa y untuosa enseña sus credenciales con holgura suficiente para que comprendamos estar delante de un vino blanco fermentado en barrica.
Buena seña de persistencia, con la retronasal que apunta manzana golden y ciruela claudia en sazón, con brillos de hinojo y resinas, deslizando en el final un punto no presente, al menos para mi, en nariz y que en esta escena de la cata se hace evidente, un punto de mineralidad muy afectuoso.
Califico esta añada de Las Bacantes entre recomendable y muy recomendable.
Será interesante ver como evoluciona en botella con más tiempo de permanencia y como siempre, mediando una guarda responsable.

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