jueves, 2 de julio de 2015

Bodegas Santo Cristo Cayus Garnacha 2012.





Mi gratitud a los responsables de esta bodega aragonesa por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura vitivinícola, mediante el envío de varias muestras de sus referencias principales.
Hoy atiendo a este Cayus, un monovarietal de garnacha seleccionada, que se elabora mediando vendimia, despalillado y estrujado suave en bodega, con posterior encubado y sangrado de una parte del mosto que se utiliza para elaborar el vino rosado de la bodega, se busca una buena concentración de la parte restante, que en depósitos de acero inoxidable realiza la fermentación alcohólica. Uso de levaduras seleccionadas, con remontados diarios y postrera maloláctica, con paso del vino a barricas de madera de roble francés, combinando tostados medios y fuertes, y prolongando la maduración por un periodo de entre ocho y diez meses. Tras un filtrado, se lleva a cabo el embotellado, con un afinado de ocho meses en botella antes de su lanzamiento al mercado.
Los frutos de garnacha con los que se elabora este Cayus provienen de viñedos localizados a una altitud media de seiscientos cincuenta metros sobre el nivel del mar, asentados en terrenos de composición arcillo ferrosa.
En copa parada muestra un color apicotado de buena intensidad con algunos reflejos violáceos, desplegando en nariz sensaciones de fruta roja en sazón, especiados dulces y tostados, con la seña de la madera bastante pronunciada en el inicio, abriendo después tras una aireación aconsejable, una puerta a la fruta que se hace con el timón de la navegación del perfume.
Amable en su fragancia tras unos minutos agitando la copa, deja hacia el final tonos balsámicos y algún guiño de tabaco.
La boca es bastante varietal, aparece el goloso punto de la garnacha, bien pulido e integrado en el conjunto, con la acidez en clave media, taninos jugosos y finos, no es un vino demasiado robusto pese a una primaria apariencia. Fluidez en su avance final con los puntos de la madera siempre visibles y la fruta sacando su cabeza y afrontando la fase final de la degustación con buenas credenciales.
Media alta persistencia, finalizando en una retronasal que habla de ciruelas rojas y cerezas, vainilla y tostados, con huellas balsámicas que se aparean en el tramo descriptor final con una buena sapidez.
Lo califico en esta añada 2012 como recomendable.

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