miércoles, 1 de julio de 2015

4 Monos Viticultores La Danza del Viento 2012.



Una más de las referencias presentes en el salón El Alma de los Vinos Unicos, celebrado en Burgos en recientes fechas y al que pude asistir para disfrutar durante unas horas de las magníficas bodegas con las que trabaja Paco Berciano.
Sin lugar a dudas uno de los dominios vitivinícolas que más atrajo mi atención y acto seguido mi satisfacción fue este 4 Monos Viticultores, en donde la garnacha de Cadalso de los Vidrios obtiene un meritorio reconocimiento gracias a referencias como este La Danza del Viento, que pude catar y disfrutar en sus añadas 2012 y 2013, esta última soberbia, aún sin afinar, catada en muestra no etiquetada que Javier García nos sacó desde debajo de la mesa, como un mago hace con el conejo surgido desde el interior de su chistera.
El trabajo de Javier reforzado por sus tres amigos y compañeros Laura Robles, David Moreno y David Velasco, es de esos que algunos apreciamos no desde el ejercicio de la simpleza esnobista, del catador que se deja impresionar por gestos y ritos antes que por el contenido principal de la botella que se nos presenta delante.
La Danza del Viento se elabora con frutos procedentes de viejas viñas de garnacha que acreditan una antigüedad media de más de setenta años, localizadas a una altitud de setecientos cincuenta metros sobre el nivel del mar y asentadas en suelos de composición arenosa granítica, dando forma a la parcela denominada El Canto de las Brujas, maravilloso y literario nombre, que pertenece al término municipal de San Martín de Valdeiglesias.
Maduración de quince meses en barricas de madera de roble francés, dejando en copa parada una cromática roja picota con reflejos rubí suaves, manifestando en su proximidad olfativa recuerdos inmensos de fruta roja madura, con segunda instancia presidida por evocaciones florales y silvestres, acompasando los descriptores frutales y llevando a un final que esboza un alma balsámica y mineral.
Tras un apasionante recorrido de fragancia, la boca arranca con una gratificante sensación refrescante, la traza de acidez me ha parecido superior al prototipo de garnachas, desplegada con longitud, esbelta y sigilosa, dando una expresión muy femenina del vino, como si fuera una novia traviesa que pretende endulzar poniéndote primero a prueba,
Una fusión de fruta con mineralidad que resulta muy atractiva y profunda, con la concentración de la fruta madre que se manifiesta de principio a fin.
Taninos golosos y marcados, con la persistencia en seña de franqueza varietal.
Retronasal que envía memorias de fresas, cerezas, grosellas y sandia, aportando un guiño especiado muy ligero y un fondo que insiste en balsámicos y algunos pétalos de flores rojas, acabando en recuerdos de roca húmeda y sugestiva y fina salinidad.
Uno de esos vinos que la memoria del catador asimila y que no olvida con facilidad.
Lo califico en esta añada 2012 como más que muy recomendable.
En cuanto a la añada posterior, escribiré de ella más adelante, pero ya les aseguro que pese a su lógico aún gesto de rusticidad, aporta una condición más frutal, a mi juicio, que la referente de esta entrada del blog, y menos mineral.
En todo caso aún es pronto para opinar, regresaré sobre ella y les contaré,

No hay comentarios:

Publicar un comentario